domingo, 26 de enero de 2025

Las últimas cartas del requeté. Presentación del libro

 


Hoy se hace necesario desvelar aspectos que antes parecían evidentes, de modo que todo esfuerzo en este sentido es bienvenido. De ahí que el gran público haya podido saborear de primera mano cómo eran y vivían unos concretos hombres y mujeres del pasado, que son el núcleo central de la historia cuando pueblan, viven, aman y actúan.

 Nos referimos a que el 22 de enero del presente 2025 ha tenido lugar la presentación del libro Las últimas cartas del requeté. Correspondencia de guerra de Mateo Arbeloa y Josefina Muru (1936-1937). Se trata de una nueva aportación sobre ese dramático tema que parece inextinguible, como es la guerra civil española. 

El género epistolar de las fuentes manuscritas hace que los autores del libro sean sus dos protagonistas principales, un joven matrimonio de la villa de Mañeru (Navarra), que contrajo nupcias en 1934, siendo su primer fruto su pequeño Manolín. 

La presentación del libro ha sido en el hermoso salón principal del Nuevo Casino de Pamplona, y para ello ha colaborado Pregón Navarra. 

El gran salón estaba a rebosar de público, y sus puertas permitían que muchos siguiesen las exposiciones desde el pasillo central. 

Por este orden intervinieron don Joaquín Ansorena, ex vicepresidente del Nuevo Casino, el dr. Iñaki Iriarte, profesor titular de la UPV y escritor, y los  coeditores dr. Pablo Larraz Andía y doña Pilar Sáez de Albéniz Arregui. 


Ansorena acogió al gran público asistente y explicó el interés y sentido del libro de la presentación, y el profesor Iriarte hizo interesantes consideraciones historiográficas y sociológicas sobre el material utilizado así como el tema central del libro. Por su parte,  los coeditores, Sáez de Albéniz y Larraz, ofrecieron una síntesis del género epistolar utilizado y los contenidos básicos del libro resultante, apoyados en la proyección de unas preciosas imágenes contenidas en él. Ambos se repartieron la intervención, y mientras Pilar abordó la parte etnográfica, religiosa y espiritual, transmitiendo una honda emoción, Pablo Larraz desarrollo los aspectos bélicos, históricos y el aporte fotográfico. El conjunto fue envidiable, quedando claro cómo eran los requetés y margaritas de la Navarra de entonces, pues aunque el libro trata sobre un matrimonio, desfilan otras muchas personas relacionadas con él, y se prolonga en muchísimos testimonios recogidos en otros libros publicados sobre estos temas.

Por lo que a la intención se refiere, los autores advierten que el propósito de divulgación de las cartas de Mateo y Josefina, facilitadas por  su hijo Víctor Manuel, es "el completo conocimiento de la verdad, de los dramas de la guerra civil y de sus enseñanzas. También, el que seamos conscientes de los errores y actitudes que, desde los años previos, arrastraron a toda una generación de españoles hacia el abismo y su naufragio como sociedad" (p. 385). Consideran que el pasado hay que acogerlo para sanarnos y para que, en lo que tenga de doloroso, sea una prenda para que no se vuelva a repetir. 

Este libro es un hermoso jalón que continúa otros trabajos publicados sobre testimonios y vidas de requetés sobre la última guerra, Requetés. De las trincheras al olvido (2010), La cámara en el macuto (2018), Sebastián Taberna. El rostro de la guerra (2023), entre otros. En todos ellos ha sido coautor el dr. Pablo Larraz. Antes se habían publicado los trabajos de Fabián Blázquez (1995), En la Primera de Navarra de Javier Nagore (1982, 1986, 2006 y 2011),  de Sanjuán Gil sobre los requetés riojanos (1988), Rafael García Serrano, Revilla Cebrecos (1975), Herrera Alonso (1974, 2005), Antonio de Lizarza, o Jaime del Burgo Torres Conspiración y guerra civil (1970) que es una preciosa monografía que tiene mucho de autobiografía... 





Si el libro Las últimas cartas del requeté pertenece al género epistolar, los ya citados, entre otros que omitimos, tienen la categoría de memorias, aunque no todos ellos  muestren la intimidad, creencias y sentimientos de sus protagonistas como lo hace éste. Hoy, el análisis etnográfico de dicha intimidad importa mucho, para encarnar el pasado en las personas y no anularlo en estructuras, o bien ahogarlo en una dialéctica interesada y tergiversadora. ¿Qué tienen que ver con ésta las cartas entre dos esposos, sinceras, confiadas, limpias de polvo y paja, exquisitas en el trato, que muestran un espíritu elevado con visión de trascendencia y espíritu cristiano, sabiendo que cada cual rinde cuentas de sí mismo con independencia de lo que otros hagan o digan?

Un libro así desmiente con rotundidad conclusiones precipitadas y errores que pululan a raíz de una desmemoria sesgada, demasiado interesada en juzgar el pasado, en recrear el presente y sobre todo en construir el futuro, moviendo para ello grandes recursos materiales. Desgraciadamente, hay quien pretende hacer un juicio a las personas del pasado, ignorando el marco y las circunstancias generales y particulares, y hasta con agravios comparativos, cuya intimidad además siempre debiera quedar a salvo sin confundir los hechos con las personas. El acercamiento a la historia no es una evasión y dramatización social callejera, un teatro a la vista de todos, con pretensiones ideológicas y de futuro, que utilizan el pasado y tanto ruido y daño hacen.





Decimos que éste libro de la correspondencia entre Mateo y Josefina es la otra cara de libros como el de Julio Aróstegui Combatientes requetés en la Guerra Civil Española (1936-1939) (2013), donde se describen las unidades, los movimientos y se recogen los nombres de los voluntarios; sin embargo faltaban las personas, con sus motivaciones y vida, sus ilusiones truncadas por la guerra e incluso por la muerte. Recuerdo que Tomás Viscarret, voluntario que luego fue maestro, vivía en la calle Aoiz y pasó finalmente en la Casa de Misericordia, me decía que no se había identificado con el libro de Julio Aróstegui (leyó el editado en 1991 en dos volúmenes y por el que su autor tanto debió agradecer a la Fundación Hernando de Larramendi) porque estaba desencarnado, y las personas estaban ausentes. No reconocía en sus páginas lo que él vivió. No le faltaba razón, y sin duda por ello nuestro voluntario disfrutaría con el libro editado por Pablo Larraz y Pilar Sáez de Albéniz. 

El libro lo presenta Víctor Manuel Arbeloa, quien aporta las cartas cruzadas de sus padres, muchas referencias biográficas familiares, y las fotos de sus seres queridos. El prólogo lo comparte  el dr. Pablo Larraz (p. 15-35) y Pilar Sáez de Albéniz (p. 37-51), seguido de la relación del itinerario bélico y de las cartas de ambos esposos. El grueso del libro recoge íntegramente todas las cartas mantenidas por el matrimonio  durante la guerra (p. 61-358): 62 de Mateo y 24 de Josefina, con 448 notas aclaratorias de los coeditores que tanto agradece el lector, que versan sobre personas, acontecimientos del momento, hechos en general y el marco histórico y bélico.





Estas cartas son la colección más completa que se conserva y es conocida como correspondencia familiar de guerra. Al género epistolar se le ha prestado poca atención en la historiografía española. Las cartas rezuman sinceridad e informan al etnólogo de muchísimos aspectos de la personalidad humana, la vida cotidiana, aspectos laborales, familiares y religiosos, del frente y la retaguardia. A través de ellas el lector comprueba  que el mundo de los dos autores, Mateo y Josefina, era muy diferente al nuestro, aunque la raíz del por qué vivir, individual y social, sea totalmente inteligible y hasta coincidente. El  punto central que no se debe omitir es que para los autores de dicha correspondencia, el conflicto supuso una cruzada religiosa y en legítima defensa. También las fotografías son de gran calidad, se refieren a los protagonistas y reflejan el ambiente que vivieron. 

El capítulo V explica con detalle la herida, agonía y muerte de Mateo (p. 363-379). Le sigue el epílogo y despedida tras su muerte (p. 381-386), y un bellísimo poema de Manolín, el hijo pequeño ya hecho grande, en el "Aniversario de mi padre", lo que nos conduce hacia el final del libro. Este finaliza con cinco apéndices: "Unos recuerdos de la guerra civil-carlista contra los nacionalsocialistas y los comunistas levantada el 19 de julio en Pamplona (Navarra)", redactados por Mateo a modo de itinerario-resumen de sus días de campaña (p. 391-399),  dos crónicas de Mateo para El Pensamiento Navarro sobre "Los Requetés de Mañeru en el frente de Oyarzun" y "Desde Elgoibar" (p. 400-404), una larga relación de combatientes de Mañeru y otra de sus muertos en campaña, y la ficha de combatiente de Mateo. Fuentes y bibliografía cierran este hermoso y ágil libro. 

Esta investigación ha exigido mucho más trabajo del que supone la transcripción de 86 cartas: un trabajo de detalle, de fina búsqueda, de muchísimas conversaciones y entrevistas, de cuidar las palabras para ser fieles a los protagonistas... todo lo cual debemos de agradecer al dr. Pablo Larraz y doña Pilar Sáez de Albéniz. Si esto quedó bien reflejado en las exposiciones de ambos en la presentación de sala, también se advirtió la delicadeza de doña Pilar hacia el hijito de Mateo y Josefina, Manolín, que ya sabía firmar por entonces... y ahora es grande.



Mateo Arbeloa, sargento de requetés fallecido el 27 de abril de 1937 por sus heridas en combate, y Josefina Muru son los padres del escritor navarro Víctor Manuel Arbeloa, tan querido por todos. Mateo era hermano del que será  canónigo Agustín y de Nicanor, ambos también voluntarios, permaneciendo este último, al que muchos conocimos, leal a los principios tradicionalistas hasta su fallecimiento en la residencia del antiguo convento de dominicos en Estella. La delicadeza espiritual de don Víctor Manuel le ha convertido en ausente de la presentación de Las últimas cartas del requeté, sin duda para que los protagonistas fuesen sus padres. Por eso, este libro es el mejor homenaje a nuestro escritor, y para ello recordamos la última palabra fraterna de la presentadora Pilar: "te quiero". Y sin duda el público asistente y lector se dirigirá a la familia Arbeloa Muru en pleno diciéndoles: "os queremos".

Agradecemos absolutamente a todos su generosidad y dedicación, y especialmente a los dos editores por su trabajo desinteresado.

 


Larraz Andía Pablo, Sáez de Albéniz Arregui Pilar (2024). Las últimas cartas del requeté. Correspondencia de guerra de Mateo Arbeloa y Josefina Muru (1936-1937). Córdoba: Ed. Almuzara, 431 pp. 25 euros pedidos@almuzaralibros.com


Fotografía del Acto: propiedad de J.F. Garralda

Publicado en el blog historiadenavarraacuba.blogspot.com (27 de enero de 2025). Tomado por Ahora Información (27-I-2025). 


José Fermín Garralda Arizcun

Dr. en Historia

lunes, 23 de diciembre de 2024

Dalmacio Negro Pavón. In memoriam

 Obituario


H
a fallecido con 93 años de edad, este 23 de diciembre de 2024. Nos referimos al dr. Dalmacio Negro Pavón, catedrático de historia de las ideas políticas. 

Ha sido un gran maestro y un  intelectual  profundo, ejerciendo su magisterio con libertad. 

Hombre sencillo, conectado con los problemas y posibilidades de nuestra época, al que se le entendía, ha sido autor de numerosos ensayos, artículos, y colaboraciones en libros colectivos de investigación y pensamiento político. Nos deja varios libros imprescindibles para entender el presente y poner la proa del barco en la buena dirección de la rosa de los vientos.  

Sin duda el profesor Dalmacio ha dejado huella, pues a él se recurre desde las más diversas disciplinas, incluida la historia.

En nuestros momentos críticos queremos destacar su libro Lo que Europa debe al Cristianismo, Madrid, Unión Editorial, 2004, 337 pp. 

Nos recuerda a ese otro libro de Luis Suárez Fernández titulado Lo que España debe a la Iglesia Católica, Madrid, Homolgens, 2012, 318 pp.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Luis Suárez Fernández. In memoriam

Obituario

Ha fallecido el historiador medievalista, de los Reyes Católicos, de Isabel I de Castilla y de la figura de Franco, a los 100 años de edad.

Sus libros de investigación y de divulgación son abundantes y ahí los tenemos. Su enorme capacidad, Dios se la ha llevado. Su amor a la verdad, queda entre nosotros. Su lucha por la libertad intelectual y su  resistencia a la frivolidad, al "se lleva", y a "seguir el sol que más calienta", es un referente. Su trabajo investigador y de archivo ya no se pierde. Su valorar el pensamiento tradicional español con sesudas razones, desde la realidad y sin ideología, hace que su magisterio, más allá de la investigación rigurosa, quede como caudal de España y la Hispanidad.

Una conferencia suya  sobre Isabel la católica, impartida en un salón de la catedral de Toledo y en presencia de mucha gente de edad, sabia y sesuda, dejó no obstante boquiabiertos, por lo exacta, ponderada, detallista y viva, a muchachos en plena adolescencia durante los varios años que pude ponerles, comentar y trabajar entre todos la grabación. Don Luis era un gran expositor y orador, ameno por captar el interés de la realidad del pasado, sencillo y profundo.

Remitimos este enlace a nuestro amable lector. 

https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=51175&utm_medium=email&utm_source=boletin&utm_campaign=bltn241216

José Fermín Garralda

miércoles, 23 de octubre de 2024

Presentación editorial "Pregón. Siglo XXI", nº 73 (Pamplona, Navarra)

 Cultura

AYER, día 22 de octubre, se presentó, en el Nuevo Casino Principal de Pamplona, la revista "PREGÓN. Siglo XXI", editada por la Sociedad Cultural Navarra desde 1943, IIIª época, nº 73 (Serie histórica nº 208), (oct. 2024), 146 pp.

La edición de cada número de la Sociedad Cultural Peña Pregón, se presenta al público pamplonés, que reúne un amplio número de asistentes en un lugar emblemático de la plaza del Castillo de la ciudad de Pamplona, capital del Viejo Reyno de Navarra. Mencionamos tal capitalidad porque la revista PREGÓN se dedica a la historia de la ciudad y de Navarra entera en todas sus facetas. 

Las colaboraciones son numerosas, en este caso hasta 31 de otros tantos autores, articuladas en secciones de historia (4), personajes (4), arte (4), una central monográfica dedicada en este caso al "Museo de Navarra" (10), del archivo de Pregón (1), Sociedad (4) y Literatura y Libros (4). 

Todas las colaboraciones son de gran interés, desde la campaña musulmana de Pamplona en el año 924, hasta la escuela de Artes y Oficios de Pamplona o bien el Camino de Santiago, por citar unos ejemplos, además del mencionado dossier especial sobre el "Museo de Navarra". 

De formato grande (313 x 209 mm.), la revista consta de 146 páginas, está muy bien editada, tiene portada y contraportada a todo color, así como una extensa parte central (págs. 35-114) también a color. El precio de venta al público es muy asequible, 10 euros. Se adquiere en librerías. 

Nuestra más total enhorabuena a la revista y la Sociedad Cultural Navarra. 

Agradecemos al Blog "Historia de Navarra a Cuba" la gentileza de abrirnos su espacio en la Red internauta.

Galería de fotos:





José Fermín Garralda Arizcun








jueves, 27 de junio de 2024

Fe y razón: ¿controversia?

 

RESUMEN

Rasgos históricos de “controversia” entre Fe cristiana y razón.

La controversia entre Fe cristiana y razón científica, es infundada y  artificial. Nunca hubo dos partes en conflicto, porque desde luego la Iglesia no lo quiere.

El científico también es persona, y su biografía le condiciona mucho más allá de la ciencia.

La ciencia, incluida la experimental, es abierta, y ni ella ni el método utilizado pueden abarcar necesariamente toda la realidad.

La primera supuesta “controversia” fue cuando el cristianismo contactó con la filosofía pagana en los primeros siglos.

Durante más de mil años, se logró la plena armonía entre Fe y  razón en los monasterios, escuelas palatinas, órdenes religiosas mendicantes, escuelas parroquiales, catedralicias y episcopales del s. XII, los intercambios culturales, y sobre todo en las universidades.

La segunda “controversia” de cinco siglos, arrancó de minorías en el s. XIV, relevantes en los s. XIX-XX.

El nominalismo y voluntarismo del s. XIV separó –no sólo distinguió- filosofía y teología. El Renacimiento (s. XV-XVI) fue el siglo de la cultura –no de la ciencia-, y el protestantismo descalificó la razón humana.

La Iglesia siempre respetó, cultivó o ayudó a cultivar las ciencias humanas y experimentales. El Concilio de Trento distinguió Fe y razón para unirlas en armonía (no separación ni independencia), siendo la Fe la preeminente y Dios el origen de ambas.


El Barroco (s. XVII-1750) fue el siglo de la ciencia moderna. Los orígenes de ésta (s. XIII al XVII) tienen una matriz cultural cristiana, incluyendo a Copérnico, Tycho Brahe, Kepler, Galileo, Pascal, Boyle, Newton, Leibniz etc. El caso de Bruno (filósofo-teólogo) y Galileo fueron opuestos entre sí, del pasado lejano, y están bien estudiados. Los “novatores” o preilustrados españoles (1680-1730)  afirmaron Fe, ciencia, y su compatibilidad. En 1700 surgió en el palacio de Versalles un estilo de vida libertino, extendido  hasta hoy.

Hasta 1752 los científicos experimentales -muchos eran  eclesiásticos- fueron creyentes. Desde entonces hubo dos ilustraciones: si la anticristiana opone fe y razón, la ilustración católica las aunaba. Alejandro Volta y María G. Agnesi, fueron genios en física y matemáticas y fervientes católicos.

Desde entonces, los creyentes empezarán a disminuir muy despacio. Algunos ideólogos, divulgadores y creadores de opinión… atacaron la religión y llamaron ciencia a lo que no era. Por su parte, la Iglesia siempre fue cauta.

Si el positivismo y materialismo del s. XIX opusieron fe y razón gratuitamente, hubo científicos fervorosos cristianos como Faraday, Maxwell, Kelvin, Jenner, Pasteur, Mendel…

Las ciencias experimentales evolucionan, y si a veces parecían ir contra la fe (s. XIX), fue por las grandes novedades, su rápido avance en un mar de dudas, la confusión entre tesis e hipótesis -y el científico y  divulgador-, las revoluciones industriales y sociales, los ideólogos y la intervención de los filósofos. Ante ello, y el avanzar de la increencia, la Iglesia siguió impulsando los ámbitos científico, educativo, social y laboral. Su análisis de la Fe y razón es muy fértil: Pío IX (Syllabus), Concilio Vaticano I (1869), Pío X (Lamentabili y Pascendi), Pío XII (Humani generis), Vaticano II, catecismo de la Iglesia católica (1992), Juan Pablo II (Fides et ratio), y Francisco I (Lumen fidei).

Hoy la ciencia experimental (biología, física, química…) y matemática, facilitan creer en Dios de forma más evidente que otros siglos. Científicos ateos se han hecho teístas. Así, la segunda “controversia” va llegando a su fin, deparando la historia de la salvación grandes sorpresas.

 

SUMMARY

Historical “controversies” between Faith and reason.

The controversy between faith and scientific reason is artificial. There never were two sides in conflict as the Church did not want to. 

Scientists are individuals and as such their biography conditions them beyond science.

Science, including the experimental one, is in essence open, therefore it cannot by itself, neither thru its methods, reach necessarily the entire reality. 

The first pretended “controversy” came when Christianity established contact with the pagan philosophy of the first centuries. 

Thorough more than one thousand years, total harmony between faith and reason was reached in Abby’s, palatine schools, religious orders, parishes and episcopal schools of the 12th century, cultural exchanges and most importantly, in universities. 

The second “controversy” lasted five centuries, it had its roots in minorities during the 14th century and became relevant in the 19th and 20th century. 

Nominalism and voluntarism from the 14th century not only differentiated but split Philosophy from Theology while the renaissance on the 15th and 16th century was the century of culture - not science- when Protestantism disqualified reason.  

The church always respected, nourished and supported nourishing human and experimental sciences. The Council of Trent, distinguished faith and reason and unified them in harmony (it did not separate each other, neither it set them independent from one another), being faith prominent and God the origin of both. 

The Baroc (17th century - 1750) was the century of modern science. Its inner origins (from the 13th to 17th century) were culturally Christian, and included Copernicus, Tycho, Brahe, Kepler, Galileo, Pascal, Boyle, Newton, Leibniz among others. The case of Bruno (philosopher and Theologian) and Galileo, were opposite to each other since early times and have been studied in depth. The “novatores” o pre illustrated Spaniards (1680 - 1730), affirmed both Faith and science and their compatibility.  

In the 17th century surged in Versailles a libertine life style which has been extended until these days. 

Until 1752 experimental scientists, many of which they were ecclesiastical, were believers. Since then, there were two Illustrations: while in one hand the anti Christian opposed faith and reason, on the other the Catholic illustration would unify them. Alejandro Volta and Maria G. Agnesi were geniuses in physics, mathematics and fervent Catholics at the same time. 

Since then, the number of experimental scientists that were believers would start to slowly diminish. Some ideologists and creators of opinion attacked religion calling science what it was not such, while the Church opted to remain cautious. 

If positivism and materialism from the 19th century freely opposed faith and reason is also true that there were pious Christian scientists like Faraday, Maxwell, Kelvin, Jenner, Pasteur, Mendel…


As experimental sciences progressed and at times they seemed to be led against faith (19th century) that was due to multiple several reasons such as the shocking large and new discoveries, their fast paced growth while there were still significant doubts, the confusion between thesis and hypothesis (similar confusion than between scientist and creators of opinion) the Industrial and social Revolutions, the ideologists, and the intervention of philosophers. Against all the above and the growing diminishing number of believers among experimental scientists, the Church continued to promote science and education, social and labor fields and the outcome of faith and reason analysis was large, just to name some: Pious IX (Syllabus), I Vatican concilie (1869), Pious X (Lamentabili y Pascendi), Pious XII (Humani generis), Vatican II, Catholic Church Catechism (1992), Joan Paul II (Fides et ratio) and Francis I (Lumen Fidei).

Today’s experimental science including Biology, Physics, Chemistry, even mathematics, facilitate to believe in God in a more evident manner than in past centuries. Atheist scientists have become Theists. In that way, the second controversy is coming to an end, awaiting many great surprises in the History of Salvation. 

José Fermín Garralda Arizcun


miércoles, 29 de mayo de 2024

Banderas del palacio de Loredán. Un nuevo libro de Iñigo Pérez de Rada

 (Por José Fermín Garralda)-

Primera edición, 2023 (agotada)
Íñigo Pérez de Rada CavanillesBanderas del Palacio de Loredán. El legendario museo que Carlos VII de Borbón formó en Venecia, Sevilla, Campomanes Editores, 2ª ed. (corregida y aumentada), 2024, 563 páginas. Colección: “Pensamiento y tradición”. Idioma: Español. Materia: Historia, vexilología, Carlismo. Encuadernación Cartoné. Papel couché. Profusamente ilustrado. Dimensiones: 30 x 21’5 x 3’5 cm. 2’3 kg. ISBN: 978-84-125224-8-8. Precio: 68 euros (incluidos gastos de envío por correos express). Por la red: Campomanes editores. También Tienda carlista: 34 667 07 18 59

Segunda edición.

El vexilólogo, historiador y economista don Íñigo Pérez de Rada, ofrece al gran público -especialista o no-, la segunda edición de lujo, corregida y aumentada –la primera en 2023-, de su muy importante libro sobre las banderas custodiadas en el palacio de Loredán en Venecia, la ciudad bañada en luz dorada de los pintores. El historiador debe estar muy agradecido por el trabajo serio y prolongado del autor, y por el enorme y desinteresado esfuerzo invertido en su investigación.

Miembro de la Sociedad Española de Vexilología (SEV), Íñigo Pérez de Rada ha publicado numerosos artículos sobre banderas en el boletín de la SEV, así como en la revista “Aportes. Revista de Historia Contemporánea”. También es autor del libro Navarra en Guerra. Banderas, trofeos de guerra y otros recuerdos de los Tercios de Requetés y Divisiones de Navarra en la Guerra civil Española (Madrid, 2004, 135 pp.). Durante años mantiene el museo de Tabar (Navarra) de la Fundación Jaureguízar, como exponente artístico del coleccionismo, llevado a cabo por su ilustre familia durante siglos, para salvaguardar las obras de arte y ampliar la oferta cultural en el milenario Reyno de Navarra. 

Con un proceder lógico, el autor se centra en el egregio y legendario Carlos VII de Borbón y Austria-Este (1848-1909) de la rama carlista. A continuación analiza el interior del palacio veneciano de Loredán, donde aquel vivió en su destierro y custodió las banderas, banderines y otros objetos atesorados, culminando su detenida catalogación como centro de un hermoso libro que muestra una perfecta unidad. 

El vexilólogo Íñigo Pérez de Rada ha superado con creces las enormes dificultades prácticas que sin duda han conllevado el presente catálogo y amplia investigación. Son las dificultades propias de la búsqueda de numerosísimas fuentes de todo tipo; de la descripción y catalogación de banderas, banderines y otros objetos, y a veces de trabajos de restauración a su propia costa; y del tratamiento de fuentes de archivo, de hemeroteca y otras fuentes secundarias impresas. Diversos motivos, entre ellos reconocer el sentido profundamente humano y político de los objetos catalogados, han hecho que él haya sido el investigador más indicado para efectuar con éxito este hermoso catálogo, que explica los objetos, su contexto, y es caballeresco hacia el monarca y el pueblo que le reconoció.

Este precioso libro está presentado por cuatro autores: el conde Helmwig Wurmbrand-Stuppach, el vexilólogo catalogador del Museo del Ejército Luis Sorando Muzás, quien esto escribe como doctor en Historia, y Ludwig Nolte Blanquet. La obra consta de seis capítulos –el primero y sexto abarcan más de la mitad de sus páginas-, tres apéndices y una amplia relación bibliográfica, de hemeroteca y archivo.

El primer capítulo es la parte más extensa del libro: “Las banderas del palacio de Loredán, orgullo de un Rey en el exilio” (p. 37-240). Para cualquier lector resultará interesantísimo, pues permite saborear los principales acontecimientos de la vida de don Carlos desde su nacimiento hasta que fallece en 1909, los preparativos y guerra de 1872-76, sus viajes, diferentes asuntos de familia, la celebración de su  onomástica, cómo eran su esposa doña Margarita y –tras  el fallecimiento de ésta, el “ángel de la caridad”- su segunda esposa doña Berta, el Congreso antimasónico de Trento, su relación con Pío X, diferentes actos y documentos públicos de gobierno desde el exilio, y su testamento político y vital.

En éste capítulo inicial, el autor también nos ofrece por extenso muchos testimonios impresos de los viajeros que visitaron a don Carlos en el palacio de Loredán, fuesen leales de España y Francia –recordemos que fue reconocido como rey por los legitimistas franceses-, amigos, curiosos e incluso españoles  contrarios a lo que él significaba, fuesen pueblo en general, periodistas, escritores, políticos, invitados de cortesía, o bien otros príncipes y monarcas.

El autor evita la mera acumulación de los testimonios en fuentes impresas, que explica y recoge por extenso para deleite del lector. A través de ellas, el lector puede situar en su contexto a don Carlos y su familia, el palacio que habitaba, y sobre todo dar vida a las banderas y objetos catalogados. El lector agradece la reunión de tales textos para evitar que sean ignorados, para su fácil consulta si es  historiador, y sin duda como recreo y solaz.

Citemos, sin ánimo de ser exhaustivos, como visitantes que ofrecen su testimonio, al futuro conde de Romanones, a José Ortega y Munilla, la escritora Emilia Pardo Bazán, Antonio de Vildósola, Suárez de Urbina, Francisco Cavero, Elío, Carlos Calderón, el príncipe de Valori, Luis Mª de Llauder, el príncipe Salvador de Itúrbide, lord Bertram Ashburnham, los reyes de Rumanía, la que fue emperatriz Eugenia de Montijo, Claude Champion, Jaime Quiroga, Carlos Puget, Luis Bonafux, Idelfonso Muñiz Blanco, el marqués de Santa Cara, Martínez-Vallejos... Ahí están la entrevista que el diario “Le Français” hace a don Carlos, la crónica del periódico australiano “Town and Country Journal”, el artículo de Soiza Reilly en la revista “Caras y caretas (…)”, artículos de otros diarios extranjeros, “Por esos Mundos”… las diatribas de la prensa hostil en pluma de Vicente Blasco Ibáñez o bien en “La Lucha” y “El Graduador”… y, para compensar, las simpáticas aportaciones de la prensa tradicionalista o carlista. Ahí están los escritos de Rubén Darío y Ricardo Rojas, que equilibran sin duda los excesos de don Vicente.

No obstante, los visitantes de don Carlos fueron muchísimos más de aquellos cuyo testimonio consta en este libro, procedentes de todos los lugares de Europa y la más alta cuna. Sus impresiones personales conservadas por escrito sobre don Carlos, su familia, el palacio de Loredán y sus banderas, son interesantísimas y presentan la cara más humana y sin duda entretenida del libro, completo en su esfera.

También, en el primer capítulo, el autor describe el destino de las banderas y del palacio una vez fallecido el monarca, la herencia de su hijo don Jaime, las decisiones de doña Berta, y finalmente la labor y generosidad de William Taylor Middleton, del Museo de Recuerdos históricos de Pamplona (1940-62) gracias a la familia Baleztena, y del actual museo del Carlismo creado en Estella (2010).

En suma, la custodia, la devoción y orgullo como don Carlos mostraba las banderas y banderines de Loredán a sus numerosos visitantes, dejan patente que don Carlos llevó consigo a España y los españoles en su destierro, hacia los que siempre sintió una verdadera admiración, que fue recíproca. La diaria contemplación de dichas banderas –así dice al instaurar la fiesta de los mártires de la Tradición en 1895, referida en su testamento político de 1897- sin duda le ayudó a ejercer su oficio regio, que sin duda se reflejó en la calidad de su gran archivo, después desbaratado por doña Berta. De esta manera, pero también a través de la Orden de levantamiento firmada por su hermano Alfonso Carlos I en 1936, decisiva para los acontecimientos de España, se puede decir que don Carlos “volvió” tal como prometió al salir de España en 1876. Otra cosa: no tiene razón aquel historiador universitario que apostillaba a los bachilleres (Edelvives, 1998), después de encerrar práctica y paradójicamente al Carlismo -hasta 1876- en páginas situadas antes que Martínez de la Rosa, que en 1876 “Carlos VII cruzó la frontera para no volver”, lo que corre parejas al hecho de que lo minusvalore posteriormente en este libro de enjundia antitradicionalista, que es lo que hoy se enseña a los jóvenes.

Los dos capítulos siguientes del libro de Íñigo Pérez de Rada tratan sobre el Palacio de Loredán, ya reproduciendo el Álbum de 1907 (p. 241-267), ya como descripción de su interior apoyada en un abundante aparato gráfico (p. 269-302). También éste capítulo flexibiliza la lectura del libro y añade solaz al lector.

El cuarto capítulo es la descripción de “El Estandarte Real o Catálogo de los trofeos del Cuarto depositados en el Cuarto de Banderas del Palacio de Loredán. Láminas de Gasparini” (p. 303-319).

Los dos capítulos siguientes ocupan la parte central del libro, pues identifican, catalogan y describen con todo detalle 63 banderas y banderines, con un profuso aporte fotográfico, dibujístico y de textos referidos a tales piezas (p. 321-465), y también otras 164 piezas del Palacio de Loredán (p. 467- 519). Además de los elevados motivos personales que don Carlos tenía para custodiar las gloriosas banderas sin arriar de sus Ejércitos –“reliquias verdaderas” tintas en sangre para don Carlos VII–, belleza y coleccionismo fueron importantes para él, ya como disfrute personal ya para efectuar regalos. Entre banderas, banderines y objetos, el catálogo de este libro asciende a 227 piezas. 

El detallado análisis de estas heroicas banderas y banderines, refleja lo que aquellas fueron y son: simbolizan al pueblo español en Armas y la legitimidad mantenida. Su colección manifiesta cómo fueron enarboladas por el pueblo español en circunstancias extraordinarias y en nombre de don Carlos de Borbón quien, perdida la contienda tras el pronunciamiento militar liberal de Sagunto, las reunió caballerosamente y puso a salvo, pudiendo desfilar ahora ante el lector en los capítulos V y VI de este importante y precioso catálogo.

El primer apéndice recoge la imagen y un comentario del testamento de don Carlos de 1906 y tres codicilos de 1909 (p. 523-540). El segundo tres gráficos sobre el color de las faces principales de las banderas, y el origen geográfico y paradero actual de éstas (p. 541-543). El tercero es un informe relativo a la restauración de la bandera de la partida del conocido Cura Santa Cruz (p. 545-549). La relación de hemeroteca, archivos y bibliografía que les sigue es extensa (p. 551-561). Algunas de las 844 notas a pie de página son prolijas. 

Dicho esto, nos encontramos ante un importante y precioso libro, único en su esfera, entretenido y fácil de leer, con una ingente información y abundantes testimonios personales de época. Un libro óptimo en el contenido y en la forma, óptimo también para regalar a los amigos –un buen libro es el mejor regalo-, con abundantísimas y variadas imágenes a todo color y de gran calidad, todo ello muy acorde con la importancia tanto de las banderas y banderines catalogados como del oficio de rey, que don Carlos vivió desde muy joven hasta el final de sus días.

El conjunto de piezas de este catálogo y don Carlos como persona, caballero y rey, corren parejas y se retroalimentan. ¿Por qué decimos esto? Porque tras mantener la legitimidad monárquica en España durante una larga guerra, seguida de la derrota final en el campo de batalla en 1876, don Carlos creó el Cuarto de Banderas con paulatinas adquisiciones, diferenció nada clericalmente las atribuciones de la Iglesia y el Estado en tiempos de León XIII, era opuesto a un posible ralliement aplicado a España por parte de la política vaticanista y se negó a aceptarlo para Francia, cuyos legitimistas le reconocieron dentro de este marco tan comprometido como es el enfrentamiento histórico entre Revolución y Cristiandad.

Segunda edición, corregida y ampliada, 2024
Segunda edición, corregida y ampliada, 2024

Don Carlos expresó su oficio de rey en sus viajes, en la forma de vivir en Loredán, en la amigable recepción en el palacio de cualquier español amigo y menos amigo, siendo el coleccionismo una afición de un hombre de cultura y de la más alta dignidad. Don Carlos promocionó en España la prensa, revistas y libros que mostraban que los carlistas no eran socialmente unos “don nadie” y que nada tenían que envidiar a la burguesía enriquecida liberal. Retrasó la participación electoral hasta el sufragio universal de 1890 –a pesar de las conocidísimas trampas electorales-, impulsó la creación del diario carlista “El Correo Español”, estableció la fiesta de los Mártires de la Tradición en 1895, animó a sus colaboradores como el marqués de Cerralbo para la proliferación de círculos sociales, y otras mil iniciativas… todo lo cual muestra la importancia  de un proyecto político, y la indudable capacidad y genio de don Carlos como gobernante, amén de su humanidad y su ánimo de caballero.

Agradecemos de nuevo el trabajo del vexilólogo e investigador Íñigo Pérez de Rada, hijo del marqués de Jaureguizar y mecenas como su padre, el Excmo. Sr. Francisco Javier Pérez de Rada y Díaz Rubín (+ 2013), que fue historiador, genealogista y editor, trabajo que todos leeremos con sumo gusto. Un hermoso libro que puede ser un distinguido regalo para los buenos amigos, y que recoge importantísimas y vívidas páginas de la historia de España.

En Pamplona, 28 de mayo de 2024

José Fermín Garralda Arizcun  

Doctor en Historia