martes, 18 de agosto de 2026
Estrategia carlista: una historia de 200 años de planes hasta el Plan Estratégico de 2026. Foro Alfonso Carlos I 2026
jueves, 12 de junio de 2025
Espléndida restauración e Informe de la bandera del Batallón de Cazadores de Palencia, 5º de Castilla.
Restauración de Banderas
de Palencia, 5º de Castilla. 1872-1876
No es algo que
abunde en las redes eso de restaurar banderas de otras épocas, aparte del valor histórico que tienen para el patrimonio de España, para la
comprensión de sus gentes y su propia historia, y también para quienes se
vinculan real y sentimentalmente con las raíces de la patria española, expresada
en sus mejores hombres y hazañas.
Una bandera no es un mero objeto, sino que sobre todo es lo que significa. Contemplarla nos evoca a sus hombres y la Causa a la que sirvieron.
A continuación
insertamos una imagen tomada en el taller de enmarcación. Consiste es un marco-vitrina realizado ex profeso para
la bandera recién restaurada, la del Batallón de Cazadores
de Palencia 5º de Castilla. El marco se ha confeccionado con los mejores
materiales y por Estampa Marcos, una casa de prestigio, que realiza encargos
del Museo del Ejército y el Naval. En el marco se ha optado por el color negro
-en señal de luto por los bravos que murieron en su defensa- y oro por sus
victorias.
La restauración de la bandera del Batallón de Cazadores de Palencia 5º de Castilla,
ha sido bastante compleja, como se refleja en el Informe que acompañamos. Ahora la bandera puede mostrarse en todo
su esplendor, tal y como tremoló en las victoriosas batallas de Mercadillo -o
batalla del fuerte de Mercadillo- en el valle de Mena (Burgos, 1874), y en las de
Castro Urdiales (Santander) y Lácar (Navarra) durante la Tercera guerra
carlista. En ésta última, el tema religioso de la unidad católica de
España fue principalísimo, así como la inestabilidad política del Liberalismo
anterior a 1868, las trampas electorales, y la anarquía del sexenio
revolucionario. La Virgen con el Niño son muy significativos de los motivos
religiosos del conflicto.
Esta enseña
nunca se rindió ante el adversario, y es testigo del heroísmo, sacrificio y
abnegación de los que precedieron a otros en la honrosa senda de la legitimidad.
Así pues, hoy
es un día importante para la historia de los recuerdos relativos al Carlismo,
el movimiento político más antiguo de España y que expresa sus raíces. Esta
bandera, que simboliza y expresa días de gloria, fue recogida por el propio
Carlos VII de Borbón, siempre leal a sus fieles, un aciago día de aquel febrero
de 1876, cuando pasó la frontera por el puente de Arnegui en Valcarlos
(Navarra). Carlos VII tuvo esta enseña, junto a otras muchas, en el llamado
"Cuarto de banderas" de su palacio veneciano de Loredán hasta su
fallecimiento ocurrido en 1909.
Todas las imágenes y el Informe inserto,
son propiedad de Íñigo Pérez de Rada Cavanilles.
A continuación,
y gracias a la generosidad de Íñigo Pérez de Rada Cavanilles, ofrecemos
el Informe de la restauración de dicha bandera, realizada por una conocida restauradora
profesional del Museo del Ejército (Toledo). Es la manera que nuestro mecenas
tiene de dar a conocer este objeto histórico -que ha quedado resplandeciente-,
de iniciar al lector en el gusto por salvar y transmitir objetos de gran valor
fruto de su pasado, de admirar el arte de la restauración, e introducir a los
amantes de la cultura en el mundo de la vexilología como ciencia y arte.
El Informe de Mónica Enamorado Martínez,
restauradora de Banderas en el Museo del Ejército (Toledo), lo incluimos en el
siguiente enlace del Blog historiadenavarraacuba.blogspot.com:
Restaurar
objetos significativos para el conocimiento histórico, es lo más opuesto a la
moda talibán de nuestros días, que por revanchas y querer
reescribir la Historia -en realidad para mofarse de ella o utilizarla
ideológicamente- se plantea incluso destruir materialmente y si no la memoria,
de monumentos públicos como el Monumento de Navarra a sus muertos en la
Cruzada, para luego -quién sabe...- obras menores de arte.
Concluyamos. "¡Volveré!",
exclamó don Carlos de España antes de atravesar el puente de Arnegui
(Valcarlos) dicho 28 de febrero de 1876. "¡Volveré! Mágica palabra que
inflama el corazón de aquellos veteranos, que repercute por las montañas
euskaras y que todavía hoy resuena en nuestros oídos como hermosa promesa de
esperanza y consuelo" (Rev."Montejurra" nº 4, 15 a 21-II-1965,
p. 7). "¡Volveré!", dijo don Carlos, ... y volvió con su hermano
Alfonso Carlos I en las desgraciadas circunstancias de 1936, con las esperanzas posteriores, y con la esperanza de
hoy día, porque España es más que el Rey, y el Rey lo es para las Españas, una
en su variedad.
Íñigo Pérez de
Rada Cavanilles, es hijo del marqués de Jaureguizar (q.e.p.d.), una
familia de fuerte abolengo que conserva su casa solariega en el viejo Reyno de
Navarra. Es economista y escritor, investigador y miembro de la Sociedad
Española de Vexilología (SEV), así como mecenas interesado en valiosos objetos
de arte, que salva de la pérdida, destrucción y olvido, da el mejor destino, y
restaura con total generosidad.
Es autor de
numerosos trabajos sobre banderas, publicados en el Boletín de la SEV,
y también en Aportes. Revista de Historia Contemporánea, la Revista
de Historia Naval, y Tradición Viva.
También es
conocido como autor de varios libros, por ejemplo: Navarra en Guerra.
Banderas, trofeos de guerra... (2004). Hace poco publicó dos ediciones
de un magnífico libro monumental titulado: Banderas del Palacio de
Loredán. El legendario museo de Carlos VII de Borbón formó en Venecia,
Sevilla, Campomanes, 1ª ed., 2023, 563 pp. con abundantes fotografías a todo
color. Confiamos que el autor publique su 3ª edición debido a la demanda.
José Fermín Garralda Arizcun
Nuestro resumen
en Slideshare dice así:
La restauración de la bandera del "Batallón de
Palencia, 5º de Castilla", y la descripción, imágenes, e informe completo
de la restauradora profesional del Museo del Ejército de Toledo, es un tema de
gran interés. En efecto, temas como éste no abundan en las redes. También es un
tema necesario al historiador como ciencia auxiliar, lo mismo que la
numismática, la sigilografía, la cronología, el arte etc. Entre estas y otras
ciencias auxiliares, una bandera es una realidad más compleja que una moneda,
un sello o una fecha, y expresa la belleza de algo tan elevado como los mejores
sentimientos y los más heroicos hechos.
Para ser vexilólogo y restaurar banderas, hay que ser
un enamorado de la historia, tener una amplia cultural y un fino espíritu, y
ser un mecenas desinteresado. También hay que conocer las técnicas más
sofisticadas utilizadas por la ciencia y arte de la restauración.
Esta aportación es importante para la historia de
España, que es decir su Monarquía, para la historia del Carlismo, y para quien
se ha entregado a esta delicada labor. Don Carlos VII recibió esta bandera
cuando en 1876 pasó el puente de Valcarlos hacia Francia. Una bandera tinta en
sangre de héroes que vivieron días de fidelidad, pues se enarboló en varias
batallas de la tercera guerra carlista (1872-1876), siendo la última la
conocida batalla de Lácar (Navarra).
Ahora está en muy buenas manos, y recordará a todos el servicio del Carlismo -con su Dios, Patria, Rey- a España. Estemos muy agradecidos al vexilólogo y propietario Íñigo Pérez de Rada Cavanilles, y a la restauradora Mónica Enamorado Martínez.
Nota: Todas las
imágenes y el Informe inserto, son propiedad de Íñigo Pérez de Rada
Cavanilles.
domingo, 26 de enero de 2025
Las últimas cartas del requeté. Presentación del libro
Hoy se hace necesario desvelar aspectos que antes parecían evidentes, de modo que todo esfuerzo en este sentido es bienvenido. De ahí que el gran público haya podido saborear de primera mano cómo eran y vivían unos concretos hombres y mujeres del pasado, que son el núcleo central de la historia cuando pueblan, viven, aman y actúan.
Nos referimos a que el 22 de enero del presente 2025 ha tenido lugar la presentación del libro Las últimas cartas del requeté. Correspondencia de guerra de Mateo Arbeloa y Josefina Muru (1936-1937). Se trata de una nueva aportación sobre ese dramático tema que parece inextinguible, como es la guerra civil española.
El género epistolar de las
fuentes manuscritas hace que los autores del
libro sean sus dos protagonistas principales,
un joven matrimonio de la villa de Mañeru (Navarra), que contrajo nupcias
en 1934, siendo su primer fruto su pequeño Manolín.
La presentación del libro ha
sido en el hermoso salón principal del Nuevo Casino de Pamplona, y para ello ha
colaborado Pregón Navarra.
El gran salón estaba a
rebosar de público, y sus puertas permitían que muchos siguiesen las
exposiciones desde el pasillo central.
Por este orden intervinieron
don Joaquín Ansorena, ex vicepresidente del Nuevo Casino, el dr. Iñaki Iriarte,
profesor titular de la UPV y escritor, y los coeditores dr. Pablo Larraz Andía y doña Pilar
Sáez de Albéniz Arregui.
Por lo que a la intención se refiere, los autores
advierten que el propósito de divulgación de las cartas de Mateo y Josefina,
facilitadas por su hijo Víctor Manuel, es "el completo conocimiento
de la verdad, de los dramas de la guerra civil y de sus enseñanzas. También, el
que seamos conscientes de los errores y actitudes que, desde los años previos,
arrastraron a toda una generación de españoles hacia el abismo y su naufragio
como sociedad" (p. 385). Consideran que el pasado hay que acogerlo para
sanarnos y para que, en lo que tenga de doloroso, sea una prenda para que no se
vuelva a repetir.
Este libro es un hermoso jalón que continúa otros
trabajos publicados sobre testimonios y vidas de requetés sobre la última
guerra, Requetés. De las trincheras al olvido (2010), La
cámara en el macuto (2018), Sebastián Taberna. El rostro de la
guerra (2023), entre otros. En todos ellos ha sido coautor el dr.
Pablo Larraz. Antes se habían publicado los trabajos de Fabián Blázquez
(1995), En la Primera de Navarra de Javier Nagore (1982, 1986,
2006 y 2011), de Sanjuán Gil sobre los requetés riojanos (1988), Rafael
García Serrano, Revilla Cebrecos (1975), Herrera Alonso (1974, 2005), Antonio
de Lizarza, o Jaime del Burgo Torres Conspiración y guerra
civil (1970) que es una preciosa monografía que tiene mucho de
autobiografía...
Si el libro Las
últimas cartas del requeté pertenece al género epistolar, los ya
citados, entre otros que omitimos, tienen la categoría de memorias, aunque no todos ellos muestren la intimidad,
creencias y sentimientos de sus protagonistas como lo hace éste. Hoy, el
análisis etnográfico de dicha intimidad importa mucho, para encarnar el pasado
en las personas y no anularlo en estructuras, o bien ahogarlo en una dialéctica
interesada y tergiversadora. ¿Qué tienen que ver con ésta las cartas entre dos
esposos, sinceras, confiadas, limpias de polvo y paja, exquisitas en el trato,
que muestran un espíritu elevado con visión de trascendencia y espíritu cristiano,
sabiendo que cada cual rinde cuentas de sí mismo con independencia de lo que
otros hagan o digan?
Un libro así desmiente con
rotundidad conclusiones precipitadas y errores que pululan a raíz de una
desmemoria sesgada, demasiado interesada en juzgar el pasado, en recrear el
presente y sobre todo en construir el futuro, moviendo para ello grandes
recursos materiales. Desgraciadamente, hay quien pretende hacer un juicio a las personas del pasado, ignorando
el marco y las circunstancias generales y particulares, y hasta con agravios
comparativos, cuya intimidad además siempre debiera quedar a salvo sin
confundir los hechos con las personas. El acercamiento a la historia no es
una evasión y dramatización social callejera, un teatro a la vista de todos,
con pretensiones ideológicas y de futuro, que utilizan el pasado y tanto ruido
y daño hacen.
Decimos que éste libro de la
correspondencia entre Mateo y Josefina es la otra cara de libros como el de
Julio Aróstegui Combatientes requetés en la Guerra Civil Española
(1936-1939) (2013), donde se describen las unidades, los movimientos y
se recogen los nombres de los voluntarios; sin embargo faltaban las personas, con sus motivaciones y
vida, sus ilusiones truncadas por la guerra e incluso por la muerte. Recuerdo
que Tomás Viscarret, voluntario que luego fue maestro, vivía en la calle Aoiz y
pasó finalmente en la Casa de Misericordia, me decía que no se había
identificado con el libro de Julio Aróstegui (leyó el editado en 1991 en dos
volúmenes y por el que su autor tanto debió agradecer a la Fundación Hernando
de Larramendi) porque estaba desencarnado, y las personas estaban ausentes. No
reconocía en sus páginas lo que él vivió. No le faltaba razón, y sin duda por
ello nuestro voluntario disfrutaría con el libro editado por Pablo Larraz y
Pilar Sáez de Albéniz.
El libro lo presenta Víctor Manuel Arbeloa, quien aporta las cartas cruzadas de sus
padres, muchas referencias biográficas familiares, y las fotos de sus seres
queridos. El prólogo lo comparte el
dr. Pablo Larraz (p. 15-35) y Pilar Sáez de Albéniz (p. 37-51), seguido de la
relación del itinerario bélico y de las cartas de ambos esposos. El grueso del
libro recoge íntegramente todas las cartas mantenidas por el matrimonio durante la guerra (p. 61-358): 62 de Mateo y
24 de Josefina, con 448 notas
aclaratorias de los coeditores que tanto agradece el lector, que
versan sobre personas, acontecimientos del momento, hechos en general y el
marco histórico y bélico.
Estas cartas son la colección
más completa que se conserva y es conocida como correspondencia familiar de
guerra. Al género epistolar se
le ha prestado poca atención en la historiografía española. Las cartas rezuman
sinceridad e informan al etnólogo de muchísimos aspectos de la personalidad
humana, la vida cotidiana, aspectos laborales, familiares y religiosos, del
frente y la retaguardia. A través de ellas el lector comprueba que el mundo de los dos autores, Mateo y
Josefina, era muy diferente al nuestro, aunque la raíz del por qué vivir,
individual y social, sea totalmente inteligible y hasta coincidente. El punto central que no se debe omitir es que
para los autores de dicha correspondencia, el conflicto supuso una cruzada
religiosa y en legítima defensa. También las fotografías son de gran
calidad, se refieren a los protagonistas y reflejan el ambiente que
vivieron.
El capítulo V explica con
detalle la herida, agonía y muerte de Mateo (p. 363-379). Le sigue el epílogo y
despedida tras su muerte (p. 381-386), y un bellísimo poema de Manolín, el hijo
pequeño ya hecho grande, en el "Aniversario de mi padre", lo que nos
conduce hacia el final del libro. Este finaliza con cinco apéndices: "Unos recuerdos
de la guerra civil-carlista contra los nacionalsocialistas y los comunistas
levantada el 19 de julio en Pamplona (Navarra)", redactados por Mateo a
modo de itinerario-resumen de sus días de campaña (p. 391-399), dos
crónicas de Mateo para El Pensamiento Navarro sobre "Los
Requetés de Mañeru en el frente de Oyarzun" y "Desde Elgoibar"
(p. 400-404), una larga relación de combatientes de Mañeru y otra de sus
muertos en campaña, y la ficha de combatiente de Mateo. Fuentes y bibliografía
cierran este hermoso y ágil libro.
Esta investigación ha exigido
mucho más trabajo del que supone la transcripción de 86 cartas: un trabajo de
detalle, de fina búsqueda, de muchísimas conversaciones y entrevistas, de cuidar
las palabras para ser fieles a los protagonistas... todo lo cual debemos de
agradecer al dr. Pablo Larraz y doña Pilar Sáez de Albéniz. Si esto quedó bien
reflejado en las exposiciones de ambos en la presentación de sala, también se
advirtió la delicadeza de doña Pilar hacia el hijito de Mateo y Josefina,
Manolín, que ya sabía firmar por entonces... y ahora es grande.
Mateo Arbeloa, sargento de
requetés fallecido el 27 de abril de 1937 por sus heridas en combate, y
Josefina Muru son los padres del escritor navarro Víctor Manuel Arbeloa, tan querido por todos. Mateo era hermano del
que será canónigo Agustín y de Nicanor,
ambos también voluntarios, permaneciendo este último, al que muchos conocimos,
leal a los principios tradicionalistas hasta su fallecimiento en la residencia
del antiguo convento de dominicos en Estella. La delicadeza espiritual de don
Víctor Manuel le ha convertido en ausente de la presentación de Las últimas cartas del requeté, sin duda
para que los protagonistas fuesen sus padres. Por eso, este libro es el mejor
homenaje a nuestro escritor, y para ello recordamos la última palabra fraterna
de la presentadora Pilar: "te quiero". Y sin duda el público
asistente y lector se dirigirá a la familia Arbeloa Muru en pleno diciéndoles:
"os queremos".
Agradecemos absolutamente a todos su generosidad y dedicación, y especialmente a los dos editores por su trabajo desinteresado.
Larraz Andía Pablo, Sáez de
Albéniz Arregui Pilar (2024). Las últimas
cartas del requeté. Correspondencia de guerra de Mateo Arbeloa y Josefina Muru
(1936-1937). Córdoba: Ed. Almuzara, 431 pp. 25 euros pedidos@almuzaralibros.com
Fotografía del Acto: propiedad de J.F. Garralda
Publicado en el blog historiadenavarraacuba.blogspot.com (27 de enero de 2025). Tomado por Ahora Información (27-I-2025).
José
Fermín Garralda Arizcun
Dr.
en Historia
miércoles, 22 de septiembre de 2021
Museo Carlista de Madrid
El Museo Carlista de Madrid se consolida
La iniciativa del museo no ha sido personalista, pues ha buscado impulsar un proyecto comunitario, al servicio de la sociedad en general. El museo es un lugar para de visita cultural y de aprendizaje, es centro de estudio, y es lugar de recepción y custodia de objetos históricos con el adecuado soporte legal a convenir entre las partes.

miércoles, 18 de julio de 2018
Razones de 1936 y su conexión con la tercera guerra carlista de 1872-76
1.Razones de 1936 con mandato de Alfonso Carlos I.
Nos referiremos a los carlistas o requetés, pero salvo las concreciones a la monarquía y el espíritu foral, las razones son extensibles a casi toda la zona nacional.
Lucharon porque no había más remedio. Les costaba mucho abandonar sus hogares, a sus familias y su trabajo, pero lo hicieron para evitar males horrendos y lograr bienes mayores.
Podían ganar y ganaron con la ayuda de Dios.
No odiaban sino que por amor y obligación salieron a defender sus familias, sus hogares, su pueblo y España entera. "Tirad, pero tirad sin odio", decía el ángel del alcázar.
Mucho se podía escribir sobre ellos y mucho bueno se ha escrito. Por ejemplo, el libro Requetés de recopilación de testimonios y hermosas fotografías escrito por Pablo Larraz y Victor Sierra-Sesúmaga. Por eso no seremos pesados en estas líneas. Lo que sí duele -y mucho- es que se calle la verdad y se propaguen sistemáticamente mentiras sobre ellos, los voluntarios requetés y los sublevados en general. Todos ellos, requetés, falangistas, y soldados, eran el brazo de la España que no se resignaba a morir ni a ser perseguida y eliminada.
Mucho se escribió también justificando el alzamiento. He ahí la obra de A. de Castro Albarrán o de Ignacio G. Menéndez-Reigada, entre otros muchos.
La defensa de la religión católica fue el elemento fundamental de todos o casi todos los combatientes, sobre todo si eran voluntarios. Lo realizado durante y por los Gobiernos de la República, por la Constitución de 1931 y las leyes que la desarrollaron, era una pura persecución desde la llamada legalidad. Luego estaban los estallidos violentos de las masas debidamente azuzadas. Lo peor vendrá después. El comunista José Díaz proclamó que la Iglesia debía de ser destruida. Recordemos la sistemática persecución desde comienzos de la guerra, y el exterminio de todo lo católico y a cualquier persona por el mero hecho de ser católica. Recordemos que Stalin envió asesores soviéticos -de los que poco se ha hablado y mucho se ha ocultado-, lo que explica muchas cosas antes y durante la guerra. ¡Qué más da eliminar en masa a la clase burguesa! ¡Ahí la carnicería en Paracuellos del Jarama con Carrillo como uno de los resposables! Y tantas otras cosas que omitimos. Por eso fue una Cuzada, y así lo espresaron los Obispos españoles en su Carta Colectiva que es necesario leer y releer. ¿Es que hoy se lee algo? Sólo se hace caso al primer pinta de TV y al primer manifestante que dice barbaridades.
Nor Jaungoikoa aña? ¡Quién como Dios!
Junto a la religión católica, defendían la comunidad cívica de España frente al desorden radical, la división interna provocada por la lucha de clases y la aparición de autonomías separatistas, la impunidad de crimen, el camino inexorable hacia la revolución, y hacia el marxismo. Para no pocos, los líderes eran Lenin y Stalin -el amo de Rusia- y había que imitar a Moscú.
España, sí, más ¿qué España? En Navarra querían la España Foral, lo mismo los carlistas o requetés de toda España. Fueros para quienes los tenían y querían recuperarlos, y Fueros para todos. Gobierno propio sobre lo propio o lo que se tiene jurisdicción; burujabetza.
Es deleznable que se haya mentido tanto y durante tanto tiempo sobre el pronunciamiento militar -que fracasó al fracasar en las ciudades más importantes- prolongado luego alzamiento de 1936, así como sobre la República. Los que se cargaron la República eran los revolucionarios que la utilizaban para hacer la Revolución -anarquistas, socialistas marxistas, comunistas, separatistas-. Los carlistas pactaron con el Ejército de Mola a través de Sanjurjo, poniendo varias condiciones para sumarse a la sublevación; ellos pensaban sublevarse solos pero al final pactaron con los mandos militares que adelantaron la sublevación tras el asesinato de Calvo Sotelo y con el objeto de prevenir el estallido revolucionario que estaba programado para poco después. Todos los sectores políticos, unos y otros, de derechas e izquierdas, y los que no eran una cosa ni otra, se estaban preparando. Las milicias revoucionarias desfilaban por Madrid y otras ciudades en formación y con el puño en alto.
Hoy día, como ayer, los comunistas y marxistas en general, e incluso los separatistas que les apoyan y dejan hacer, se esconden tras el sillón de la República. Eso explica todo lo que está ocurriendo. Si fascistas, ellos lo son. Incluso hay mucho eusko-nazi. Si revolucionarios, ellos lo son. Son todo menos amantes de España, monárquica o bien republicana.
Venga aquí uno de los muchos testimonios anónimos. He aquí un caso. Quien se llamaba Aita T. decía que él salió al frente desde Lesaca sólo por Dios Jaungoikoa. Salió en el Tercio de Lesaca, denominación que después se cambió por la de San Fermín, cambio al que él primero se opuso (así lo refleja también Aróstegui en su libro sobre los Combatientes requetés) y luego admitió como el que más. Él no podía fallar a San Fermín. Salió al frente bajo su exclusiva responsabilidad y no por disposición del clero y sus obispos, ni por mandato de aitás. Ya se habían sublevado los carlistas, y él no soportó que los nacionalistas vascos se fuesen con los comunistas. Su tío Demetrio, que era maestro republicano le dijo: "Vas a luchar contra tus hermanos". Su familia era toda ella carlista, emparentada con el general Argonz -marques de la Fidelidad nombrado por Carlos VII justo tras 1876- y estudió interno en los Maristas de Pamplona donde había un hermano marista que era nacionalista. Después estudió sus carreras en las universidades de Zaragoza y Madrid, en un ambiente lejano y hostil. Su padre era "navarro pero que muy navarro", escritor en dialecto salacenco y promotor de la cultura vasca, de la que él era muy amante y a su vez algo idealista. Sabía, nada más salir al frente de guerra, que estaban seguros de la victoria. Fue herido en el brazo, a la altura del corazón, en el monte Arrate, siendo cabo, cuando un voluntario requeté que estaba a su lado se desplomó de repente víctima del impacto de una granada. Una vez les dijeron que eliminasen a un prisionero (éste era nacionalista) porque no podían llevarlo consigo ni dejarlo libre, y él no quiso (se negó). Se le hacía un nudo al gritar Viva España porque la España que él había visto era la del liberalismo y la República, pero aprendió a gritar al viento "Viva España" con los requetés. Ellos le mostraron el verdadero rostro de España, la España siempre será de sus amores. Éntró en la guerra como requeté y salió como carlista. Su primo Jaime Garralda e Iribarren, carlista -no llegó a ejercer de cabo de requetés- y ayudante de Víctor Pradera, fue asesinado a los 21 años de edad por la "canalla marxista" ("El Pensamiento Navarro",11-X-1036) en San Sebastián el 23-VII-1936. No está mencionado en las lápidas -torpemente tapadas- del Monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada, porque aquí tan sólo están los nombres de los navarros muertos en el frente.
Según las hojas de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz murieron 4.699 navarros por heridas en el frente, y en 1962 se entregaron 4.335 medallas conmemorativas de la Cruzada a sus familiares.
Los que se alzaron en Armas, con mucha más razón y más "estilo" que los zapatistas, que los partisanos, y que los sublevados en Cataluña y Asturias contra el Gobierno legítimo de la República en 1934, querían una sociedad y una España vivible, muchísimo mejor que la de aquella leyes que les excluían y condenaban, una comunidad de hombres libres en vivo contraste con la ruina, la miseria, el dolor y la pérdida de libertades fundamentales que les esperaba de seguir todo como empezó en febrero de 1936.
2.Conexión con la Tercera guerra carlista con mandato de Carlos VII. En la guerra de 1936 estuvieron codo con codo las tres generaciones: el muchacho, el padre y el abuelo, esto es, mutil, aitá y aitaborce. Para los carlistas los principios eran los mismos: Dios, Patria, Fueros y Rey tradicional -ni constitucional ni absoluto-.
Los carlistas se preparaban para hacer frente al Desastre. Su raíz era la tradición española, y nada tenían que ver con los movimientos nacionalistas y totalitarios del siglo XX. Su espíritu procedía del de sus mayores y lo expresaban los pocos supervivientes de la guerra de 1872-1876. Los revolucionarios de "derechas" les menospreciaban y apodaban de "románticos". No, no eran románticos sino que tenían padres a los que amar, continuar y prolongar, y no por historicismo sino porque sabían que, además de motivaciones de amor filial, sus padres tenían razón. La Tradición es más un "clasicismo" con alma.
En el Archivo de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cuz vienen el nombre de doce de ellos así como sus circunstancias. Pasamos a enumerarlos.
Nombre / edad /natural de /provincia /residente / empleo /dónde sirvió / fecha de solicitud de ingreso en la HCVC / firma
- DÍAZ DEL RÍO Y LOYOLA, Gaspar, 84, Pamplona, Navarra, Puente la Reina, Carlista Real Cuerpo de Guardias a caballo 1872 y terminó 1876, Puente la Reina 13-IV-1942, Gaspar Díaz del Río
- ECHÁVARRI EGUILLOR, Pedro, 88, Bearin, Navarra, Estella, Las filas carlistas, Estella 5-IV-1942, Pedro Echávarri
- GORRICHO SAINZ, Román, 85, Lácar, Navarra, Estella, Teniente honorario, Estella 5-III-1941, Román Gorricho
- LÓPEZ Y LEZÁUN, Francisco, 84, Miranda de Arga, Navarra, Estella, Las filas carlistas donde era teniente, Estella 5-IV-2942, Fco. López
- LORENTE Y ULÍBARRI, Marcelino, 88, Estella, Navarra, Estella, La guerra carlista, Estella 5-IV-1942, Marcelino Lorente y Ulibarri
- REMIREZ, Manuel, 80 años, Lodosa, Navarra, casa de misericordia, excombatiente requeté y veterano carlista, sirvió en el Ier BON de Voluntarios navarros, Pamplona 2-IV-1942, P. O. Juan Urra, pbro.
- SARRIÉS EXPÓSITO, Natalio, 86, Maternidad-Pamplona, Navarra, Aoiz, Veterano, Don Carlos VII, Aoiz 4-IV-1942, Natalio Sarriés
- SEGORBE EXPÓSITO, Tomás, 86, Pamplona, Navarra, Estella, Carlista, Ier BON de Navarra 4ª Cía, Estella 6-IV-1942, Tomás Segorbe
- UNCITI Y VIDONDO, Críspulo, 79, Aoiz, Navarra, Aoiz, Requeté, La fábrica de hacer cartuchos de Urdax, Aoiz 5-IV-1942, Críspulo Unciti
- UNICITI Y VIDONDO, Félix, 83, Aoiz, Navarra, Aoiz, Requeté, 9º BON de Navarra, Aoiz 5-IV-1942, Félix Unciti
- VILLANUEVA CABODEVILLA, José, 86, Ercuaz, Navarra, Pamplona calle San Antón nº 31 (tienda), veterano, Pamplona 25-I-1943, José Villanueva
- ZUGASTI ANTÚNEZ, Marcos, 83, Abárzuza, Navarra, Puente la Reina, Carlista, 10º BON de Navarra, 1872 y terminó en 1876, Puente la Reina 10-IV-1942, Marcos Zuasti
Ello no impide sino que ayuda a comprender el choque de los carlistas con la configuración del Régimen posterior, que no es el mismo que salió o pudo salir de la Victoria. Serrano Súñer -el "cuñadísimo"- duró un breve espacio de tiempo, y el estatismo inicial fue cambiante. Más de un amigo me ha recordado: los carlistas ganásteis la guerra y perdisteis en la paz. Mal está lo segundo, pero así la responsabilidad de los males heredados de ciertos graves errores políticos no es de aquellos.
Galería de fotos (tomadas de la red):
jueves, 19 de abril de 2018
Los carlistas sublevados contra la IIª República y rebeldes al Estado posterior. ¿Perseguir hoy a los perseguidos ayer?
Esperemos que con este libro se den por aludidos quienes identifican el Carlismo con lo que llaman franquismo, aunque sabemos que éste tuvo varios perfiles y fue mucho más que una dictadura. Tampoco se caiga en el gran engaño de igualar la dictadura de emergencia, aunque al final vitalicia, del general Franco tras una dramática guerra civil, con la de un Stalin, un Mussolini, un mariscal Tito etc.




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