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domingo, 26 de enero de 2025

Las últimas cartas del requeté. Presentación del libro

 


Hoy se hace necesario desvelar aspectos que antes parecían evidentes, de modo que todo esfuerzo en este sentido es bienvenido. De ahí que el gran público haya podido saborear de primera mano cómo eran y vivían unos concretos hombres y mujeres del pasado, que son el núcleo central de la historia cuando pueblan, viven, aman y actúan.

 Nos referimos a que el 22 de enero del presente 2025 ha tenido lugar la presentación del libro Las últimas cartas del requeté. Correspondencia de guerra de Mateo Arbeloa y Josefina Muru (1936-1937). Se trata de una nueva aportación sobre ese dramático tema que parece inextinguible, como es la guerra civil española. 

El género epistolar de las fuentes manuscritas hace que los autores del libro sean sus dos protagonistas principales, un joven matrimonio de la villa de Mañeru (Navarra), que contrajo nupcias en 1934, siendo su primer fruto su pequeño Manolín. 

La presentación del libro ha sido en el hermoso salón principal del Nuevo Casino de Pamplona, y para ello ha colaborado Pregón Navarra. 

El gran salón estaba a rebosar de público, y sus puertas permitían que muchos siguiesen las exposiciones desde el pasillo central. 

Por este orden intervinieron don Joaquín Ansorena, ex vicepresidente del Nuevo Casino, el dr. Iñaki Iriarte, profesor titular de la UPV y escritor, y los  coeditores dr. Pablo Larraz Andía y doña Pilar Sáez de Albéniz Arregui. 


Ansorena acogió al gran público asistente y explicó el interés y sentido del libro de la presentación, y el profesor Iriarte hizo interesantes consideraciones historiográficas y sociológicas sobre el material utilizado así como el tema central del libro. Por su parte,  los coeditores, Sáez de Albéniz y Larraz, ofrecieron una síntesis del género epistolar utilizado y los contenidos básicos del libro resultante, apoyados en la proyección de unas preciosas imágenes contenidas en él. Ambos se repartieron la intervención, y mientras Pilar abordó la parte etnográfica, religiosa y espiritual, transmitiendo una honda emoción, Pablo Larraz desarrollo los aspectos bélicos, históricos y el aporte fotográfico. El conjunto fue envidiable, quedando claro cómo eran los requetés y margaritas de la Navarra de entonces, pues aunque el libro trata sobre un matrimonio, desfilan otras muchas personas relacionadas con él, y se prolonga en muchísimos testimonios recogidos en otros libros publicados sobre estos temas.

Por lo que a la intención se refiere, los autores advierten que el propósito de divulgación de las cartas de Mateo y Josefina, facilitadas por  su hijo Víctor Manuel, es "el completo conocimiento de la verdad, de los dramas de la guerra civil y de sus enseñanzas. También, el que seamos conscientes de los errores y actitudes que, desde los años previos, arrastraron a toda una generación de españoles hacia el abismo y su naufragio como sociedad" (p. 385). Consideran que el pasado hay que acogerlo para sanarnos y para que, en lo que tenga de doloroso, sea una prenda para que no se vuelva a repetir. 

Este libro es un hermoso jalón que continúa otros trabajos publicados sobre testimonios y vidas de requetés sobre la última guerra, Requetés. De las trincheras al olvido (2010), La cámara en el macuto (2018), Sebastián Taberna. El rostro de la guerra (2023), entre otros. En todos ellos ha sido coautor el dr. Pablo Larraz. Antes se habían publicado los trabajos de Fabián Blázquez (1995), En la Primera de Navarra de Javier Nagore (1982, 1986, 2006 y 2011),  de Sanjuán Gil sobre los requetés riojanos (1988), Rafael García Serrano, Revilla Cebrecos (1975), Herrera Alonso (1974, 2005), Antonio de Lizarza, o Jaime del Burgo Torres Conspiración y guerra civil (1970) que es una preciosa monografía que tiene mucho de autobiografía... 





Si el libro Las últimas cartas del requeté pertenece al género epistolar, los ya citados, entre otros que omitimos, tienen la categoría de memorias, aunque no todos ellos  muestren la intimidad, creencias y sentimientos de sus protagonistas como lo hace éste. Hoy, el análisis etnográfico de dicha intimidad importa mucho, para encarnar el pasado en las personas y no anularlo en estructuras, o bien ahogarlo en una dialéctica interesada y tergiversadora. ¿Qué tienen que ver con ésta las cartas entre dos esposos, sinceras, confiadas, limpias de polvo y paja, exquisitas en el trato, que muestran un espíritu elevado con visión de trascendencia y espíritu cristiano, sabiendo que cada cual rinde cuentas de sí mismo con independencia de lo que otros hagan o digan?

Un libro así desmiente con rotundidad conclusiones precipitadas y errores que pululan a raíz de una desmemoria sesgada, demasiado interesada en juzgar el pasado, en recrear el presente y sobre todo en construir el futuro, moviendo para ello grandes recursos materiales. Desgraciadamente, hay quien pretende hacer un juicio a las personas del pasado, ignorando el marco y las circunstancias generales y particulares, y hasta con agravios comparativos, cuya intimidad además siempre debiera quedar a salvo sin confundir los hechos con las personas. El acercamiento a la historia no es una evasión y dramatización social callejera, un teatro a la vista de todos, con pretensiones ideológicas y de futuro, que utilizan el pasado y tanto ruido y daño hacen.





Decimos que éste libro de la correspondencia entre Mateo y Josefina es la otra cara de libros como el de Julio Aróstegui Combatientes requetés en la Guerra Civil Española (1936-1939) (2013), donde se describen las unidades, los movimientos y se recogen los nombres de los voluntarios; sin embargo faltaban las personas, con sus motivaciones y vida, sus ilusiones truncadas por la guerra e incluso por la muerte. Recuerdo que Tomás Viscarret, voluntario que luego fue maestro, vivía en la calle Aoiz y pasó finalmente en la Casa de Misericordia, me decía que no se había identificado con el libro de Julio Aróstegui (leyó el editado en 1991 en dos volúmenes y por el que su autor tanto debió agradecer a la Fundación Hernando de Larramendi) porque estaba desencarnado, y las personas estaban ausentes. No reconocía en sus páginas lo que él vivió. No le faltaba razón, y sin duda por ello nuestro voluntario disfrutaría con el libro editado por Pablo Larraz y Pilar Sáez de Albéniz. 

El libro lo presenta Víctor Manuel Arbeloa, quien aporta las cartas cruzadas de sus padres, muchas referencias biográficas familiares, y las fotos de sus seres queridos. El prólogo lo comparte  el dr. Pablo Larraz (p. 15-35) y Pilar Sáez de Albéniz (p. 37-51), seguido de la relación del itinerario bélico y de las cartas de ambos esposos. El grueso del libro recoge íntegramente todas las cartas mantenidas por el matrimonio  durante la guerra (p. 61-358): 62 de Mateo y 24 de Josefina, con 448 notas aclaratorias de los coeditores que tanto agradece el lector, que versan sobre personas, acontecimientos del momento, hechos en general y el marco histórico y bélico.





Estas cartas son la colección más completa que se conserva y es conocida como correspondencia familiar de guerra. Al género epistolar se le ha prestado poca atención en la historiografía española. Las cartas rezuman sinceridad e informan al etnólogo de muchísimos aspectos de la personalidad humana, la vida cotidiana, aspectos laborales, familiares y religiosos, del frente y la retaguardia. A través de ellas el lector comprueba  que el mundo de los dos autores, Mateo y Josefina, era muy diferente al nuestro, aunque la raíz del por qué vivir, individual y social, sea totalmente inteligible y hasta coincidente. El  punto central que no se debe omitir es que para los autores de dicha correspondencia, el conflicto supuso una cruzada religiosa y en legítima defensa. También las fotografías son de gran calidad, se refieren a los protagonistas y reflejan el ambiente que vivieron. 

El capítulo V explica con detalle la herida, agonía y muerte de Mateo (p. 363-379). Le sigue el epílogo y despedida tras su muerte (p. 381-386), y un bellísimo poema de Manolín, el hijo pequeño ya hecho grande, en el "Aniversario de mi padre", lo que nos conduce hacia el final del libro. Este finaliza con cinco apéndices: "Unos recuerdos de la guerra civil-carlista contra los nacionalsocialistas y los comunistas levantada el 19 de julio en Pamplona (Navarra)", redactados por Mateo a modo de itinerario-resumen de sus días de campaña (p. 391-399),  dos crónicas de Mateo para El Pensamiento Navarro sobre "Los Requetés de Mañeru en el frente de Oyarzun" y "Desde Elgoibar" (p. 400-404), una larga relación de combatientes de Mañeru y otra de sus muertos en campaña, y la ficha de combatiente de Mateo. Fuentes y bibliografía cierran este hermoso y ágil libro. 

Esta investigación ha exigido mucho más trabajo del que supone la transcripción de 86 cartas: un trabajo de detalle, de fina búsqueda, de muchísimas conversaciones y entrevistas, de cuidar las palabras para ser fieles a los protagonistas... todo lo cual debemos de agradecer al dr. Pablo Larraz y doña Pilar Sáez de Albéniz. Si esto quedó bien reflejado en las exposiciones de ambos en la presentación de sala, también se advirtió la delicadeza de doña Pilar hacia el hijito de Mateo y Josefina, Manolín, que ya sabía firmar por entonces... y ahora es grande.



Mateo Arbeloa, sargento de requetés fallecido el 27 de abril de 1937 por sus heridas en combate, y Josefina Muru son los padres del escritor navarro Víctor Manuel Arbeloa, tan querido por todos. Mateo era hermano del que será  canónigo Agustín y de Nicanor, ambos también voluntarios, permaneciendo este último, al que muchos conocimos, leal a los principios tradicionalistas hasta su fallecimiento en la residencia del antiguo convento de dominicos en Estella. La delicadeza espiritual de don Víctor Manuel le ha convertido en ausente de la presentación de Las últimas cartas del requeté, sin duda para que los protagonistas fuesen sus padres. Por eso, este libro es el mejor homenaje a nuestro escritor, y para ello recordamos la última palabra fraterna de la presentadora Pilar: "te quiero". Y sin duda el público asistente y lector se dirigirá a la familia Arbeloa Muru en pleno diciéndoles: "os queremos".

Agradecemos absolutamente a todos su generosidad y dedicación, y especialmente a los dos editores por su trabajo desinteresado.

 


Larraz Andía Pablo, Sáez de Albéniz Arregui Pilar (2024). Las últimas cartas del requeté. Correspondencia de guerra de Mateo Arbeloa y Josefina Muru (1936-1937). Córdoba: Ed. Almuzara, 431 pp. 25 euros pedidos@almuzaralibros.com


Fotografía del Acto: propiedad de J.F. Garralda

Publicado en el blog historiadenavarraacuba.blogspot.com (27 de enero de 2025). Tomado por Ahora Información (27-I-2025). 


José Fermín Garralda Arizcun

Dr. en Historia

sábado, 6 de noviembre de 2010

Independencias americanas y Américas hispánicas. MONOGRÁFICO.


INDEPENDENCIAS, HISPANIDAD Y LIBERTADES (*)


Revista “Ahora-Información” (Madrid), nº 105 (VII-VIII 2010), 47 pp.

1. “200 años (de las) independencias iberoamericanas”. Así se expresa un cartel anunciador de ese complejo acontecimiento de tan gran proyección histórica que fue la independencia de los virreinatos de España en América. Este año recordamos su 200 aniversario.

2. Con este motivo, la revista bimensual “Ahora - información”, editada en España y con una definida línea editorial, ha dedicado un número monográfico, de seria divulgación histórica, sobre “Las Independencias americanas” (nº 105, 2010) (1). Todos los autores de este monográfico hablan de Hispanoamérica, la América hispánica o española, con su densa historia e importantísima labor civilizadora de 300 años, mantenida durante los posteriores 200 años a partir de las independencias, y todavía hoy vigente con fuerza.

Apreciar esta última dimensión temporal, de profundo calado histórico y configurativo, exigía el análisis del antes, en y después. Máxime si advertimos que las Independencias conllevaron una dura y cruenta guerra civil, provocada por agentes de las nuevas ideas revolucionarias (eso sí, planteadas con diferentes aplicaciones) y por otros arrastrados a fuerza de unas circunstancias tales como la ruina de España provocada por Napoleón. No hablamos de una guerra de España contra sus “colonias”, sino de una guerra civil entre los ya mencionados y los hispanoamericanos fieles a España y a una Corona que fue el agente principal, junto con la Iglesia católica, de la civilización del Nuevo Mundo.

3. Entender las independencias de las Américas o de cada uno de los virreinatos respecto de la Corona de las Españas -incluido el último de Río de la Plata-, exigía una mirada retrospectiva, es decir, un enfoque histórico y de seria divulgación. Esto no impide que algunas exposiciones tengan la naturaleza de ensayo, referido a aspectos vividos por el hombre actual, continuando así los planteamientos de la revista próximos al ciudadano medio de hoy.

¿Qué diferencias se observan entre la América de los siglos XVI y XVII y las innovaciones del XVIII? ¿Qué perfiles se muestran siglos antes de aquella Independencia soñada por ilustres criollos y, sobre todo, por algunas potencias europeas como Inglaterra, en los albores del s. XIX? Desde luego, era preciso explicar el nuevo contexto ideológico, político y económico de quienes provocaron dichos movimientos y la exacerbación y persistencia independentista ¿Y las consecuencias de este enorme acontecimiento histórico de las independencias, de proyección casi planetaria, que sin duda se prolongan hasta la actualidad? En relación con la actualidad, ¿qué decir del actual continente americano, inestable y hasta desquiciado, colonizado ideológicamente por el liberalismo y el socialismo occidentales? Delicadas preguntas pero con interesantes respuestas.

4. Especifiquemos más los contenidos de esta monografía, cuyos autores proceden de ambos lados del Atlántico. Quince artículos de similar extensión, suficiente para indicar -en apretada síntesis- las diversas tesis ya históricas ya de ensayo de los autores, tesis complementarias en general a pesar de las discrepancias entre dos autores por lo que respecta a la Revolución en Buenos Aires de 1810.

Sus contenidos recogen la primera labor cristianizadora del siglo XVI, y analizan la institucionalización de la labor evangelizadora de los pueblos americanos, y civilizadora de grandes espacios, por parte de la Iglesia y la Corona de España en América. Se identifica a los enemigos seculares de la Cristiandad y la Corona española -su abanderada- agitados por la difamadora, fantástica y grosera Leyenda Negra. Y se analiza la desviación peninsular del siglo XVIII en manos del centralismo, uniformismo y el regalismo carolinos, es decir, las innovaciones racionalizadoras y uniformistas (racionalistas) promovidas por algunos importantes ministros peninsulares de finales de dicho siglo.

Continuemos. Los movimientos independentistas se enmarcan en las innovaciones del siglo XVIII en España, la dramática guerra frente a Napoleón –el revolucionario y ladrón de Europa- , y la naciente constitución revolucionaria de 1812. En 1810, habría que hablar de la activa vivencia hispanoamericana más que de la mera huella española, alterada aquella por minorías de criollos liberales, y las posibles alternativas frente a Napoleón.

Varios ensayos –como tales de factura menos académica- analizan algunos perfiles de la independencia americana, para corregir los habituales clichés. A continuación, dos artículos académicos debaten sobre la Revolución de mayo de 1810 ocurrida en Buenos Aires, donde se dan cita las diferentes perspectivas del dr. Fernando Romero Moreno (Universidades Nacional de Rosario y Austral, Argentina) y quien esto suscribe. La reacción realista en el Sur del Perú (1814-1825), es colaboración del profesor César Félix Sánchez Martínez (Universidad Católica San Pablo de Arequipa, Perú). Llegados a este punto, digamos que en relación con el comportamiento de parte de la población americana favorable a España y la Corona española, se echa en falta la colaboración del profesor Luis Corsi Otárola (Colombia), y su síntesis sobre Bolívar, los realistas criollos y la población negra. No en vano, el cura Manuel de Santa Cruz marchó de misionero al sur de Colombia, la región de Pasto, que era muy realista al modo de su Guipúzcoa natal, y en la que en esta misma época fue obispo San Ezequiel Moreno y Díaz, firme defensor de la civilización cristiana frente al liberalismo. En contraste –sigamos- con la civilización hispánica o tradicional, Javier I. López Ureña analiza por extenso el liberalismo como una de las causas principales de las independencias.

Más inquietantes son las exposiciones sobre el actual saqueo de América (José Cayón, Buenos Aires) y las posibilidades geopolíticas actuales de un vasto y esperanzador bloque hispanoamericano (E. Trento, Buenos Aires). En efecto, en una revista de actualidad no todo iba a ser exposición histórica, pues América puede reencontrarse a sí misma y el ciudadano y lector medio tiene sus exigencias.

Más desconocidas para el gran público pueden ser las Notas históricas de Carlos Ibáñez sobre la presencia de Carlos VII en América. Este número monográfico lo cierra un trabajo del que esto suscribe, sobre la correspondencia privada del hacendado Miguel María Zozaya e Irigoyen con sus administradores durante las guerras civil de Cuba (1893-1898) y yankee en 1898 (2).

5. Terminemos con una consideración de ensayo. De vincular el hecho de las independencias americanas del s. XIX, con lo mucho que pervive de las Américas hispánicas, hasta el punto de que americanos y españoles sólo nos reconocemos en la unidad (también el europeísmo es antiespañol cuando niega esto), brilla con fuerza una unión religiosa, espiritual y cultural… que puede configurar una nueva vinculación geopolítica que exprese completamente qué sea la Hispanidad cantada por Rubén Darío, Ramiro de Maeztu, Zacarías Vizcarra y tantos otros autores. Esto, o bien tendremos unos pueblos independizados pero no reconciliados consigo mismos, víctimas de su propia ruptura interior… pueblos que, ya en estas circunstancias, fueron una presa fácil de la colonización anglosajona de Inglaterra y después de los EE.UU., o bien, ya en la actualidad, han quedado subordinados –sometidos quizás- a las ideologías liberales y socialistas de las universidades y políticos del Occidente. Esta es una manera de separarse de sus orígenes y raíces, y de perder su originariedad y originalidad creativa, propia del mundo hispano.

6. El monográfico que comentamos está bellamente impreso, con tintas a todo color, y supone una divulgación de un gran tema, efectuada por profesores universitarios de ambos lados del Atlántico o bien por atentos estudiosos de este puntual tema (3).

José Fermín Garralda Arizcun
(Pamplona - Navarra)


* Un texto abreviado ha sido publicado con el título "Independencias americanas frente a Hispanidad", en la Revista "Siempre P' alante" (Pamplona) nº 640, 16-XI-2010, pág. 14



(1) No es ésta la primera vez que la revista “Ahora- información” ha ofrecido monográficos de disciplina histórica. En su día, diversos autores analizaron quienes fueron los “Cristeros. Cruzados (mejicanos) del siglo XX” (nº 34, 1998), qué ocurrió en “La Vandée, el corazón de la Cristiandad” (nº 40, 1999), la desconocida realidad de “El otro Gaudí” (nº 58, 2002), la guerra de la Independencia bajo el amplio título de “1808-2008. En guerra contra la Revolución” (nº 93, 2008), el magisterio del filósofo, teólogo y pensador “Francisco Canals Vidal” (nº 96, 2009), y la persona y labor militar y política de don Carlos VII en “Memoria española, Venecia y Trieste” nº 99 (2009) con motivo del centenario de su fallecimiento. En otros números de la revista, que nació en 1994 y se encuentra en el número 105 de su vida editorial, hay frecuentes artículos de historia, ya de divulgación ya de investigación. La impresión de todos los números es en papel couché, acompañan abundantes imágenes, y destacan unas bellas portada y contraportada a todo color. La extensión habitual de la revista es de 39 páginas, salvo el presente nº 105 que tiene 47 pp. JFG

(2) Archivo familiar del autor: familia Zozaya (Errazu, Valle de Baztán, Navarra).

(3) Pedidos: “Ahora información”, calle Zurbano, nº 71, oficina 3, 28010 Madrid – España. Tel. y Fax 913994438



viernes, 19 de marzo de 2010

Escudo de la Ciudad de Pamplona, según el Privilegio de la Unión de 1423


Imagen del escudo de Pamplona según el Armorial navarro. Apellidos con escudos de armas redactado por Vicente Aoiz de Zuza. En este Armorial, el escudo de Pamplona figura como nº 2, el nº 3 es el escudo del Burgo de San Cernin, el nº 4 el de La Población de San Nicolás, y el nº 5 el de Navarrería, los cuatro últimos anteriores al Privilegio de la Unión de 1423. Este Armorial navarro fue redactado por don Vicente Aoiz de Zuza, un ilustrado pamplonés del último tercio del siglo XVIII.

La Ciudad de Pamplona, con un sólo Ayuntamiento, estaba fundaba y gobernaba por el Privilegio de la Unión, otorgado por Carlos III de Navarra el 8-IX-1423, a petición de los vecinos de los tres Burgos (San Cernin, San Nicolás y Navarrería), en los que hasta entonces estaba dividida la ciudad.

Este Privilegio o constitución interna e histórica de Pamplona, elevado a la categoría de Ley del Reino, fue mantenido y defendido por el Ayuntamiento pamplonés durante todo el siglo XVIII. Primero lo hizo ante al absolutismo, y después lo hará frente al liberalismo centralista y uniformador, es decir, antiforal, perdurando así hasta la revolución liberal de 1812, 1820 y 1837. En 1817 el Ayuntamiento realizó algunas interesantes reformas, elevadas a categoría de Ley del Reino en las Cortes de dicha fecha.

Cómo debe ser el pendón de la ciudad se trata en el capítulo XV de dicho Privilegio: "La ciudad tendrá un sello grande y otro menor y un pendón de unas mismas armas de las cuales el campo será azur en medio habrá un león pasante, que será de plata y tendrá la lengua y las uñas rojas, alrededor de dicho pendón habrá una hilera de armas de Navarra, que el campo será rojo, y las cadenas que irán alrededor de oro. Y sobre dicho león y en el sitio de la esquina, una corona real de oro, en señal de que los reyes de Navarra suelen y deben ser coronados en la catedral de Santa María de Pamplona".

Pamplona, como Cabeza del Reino de Navarra, tenía los títulos de Muy Ilustre, Muy Noble, Muy Leal y Muy Heroica Ciudad de Pamplona. El último título lo recibió de Fernando VII en 1824, en premio por el heroísmo de los pamploneses frente al liberalismo de 1820-1823.

Este Armorial navarro fue publicado a todo color, y hace siete años, por Juan José MARTINENA RUIZ, director del Archivo General y Real de Navarra, del que es la introducción, estudio preliminar e índices. Lo edita "Diario de Navarra", 2003, 169 pp., col. Biblioteca Básica Navarra nº 52.

Valentín Redín Flamarique (q.e.p.d.) publicó un trabajo sobre los Usos y costumbres del Ayuntamiento de Pamplona, que inserta, actualidado en su redacción, el Privilegio de la Unión de 1423, pág. 31-44. La edición de este libro corrió a cargo del Ayuntamiento de Pamplona, 1987, 238 pp., como parte de la "Colección Breve. Temas pamploneses" nº 10. Este libro contiene todo lo que debe saber el jefe de protocolo municipal en relación con los usos y costumbres del Ayuntamiento pamplonés a lo largo de su historia hasta la actualidad.

Sobre el Privilegio de la Unión y el gobierno municipal de Pamplona a comienzos de la Edad Moderna, me remito a Santiago LASAOSA UNANUA, El 'Regimiento' municipal de Pamplona en el siglo XVI, Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 1979, 552 pp. En relación con el siglo XVIII, etapa ésta donde se modernizó la ciudad y su administración municipal, véase, José Fermín GARRALDA ARIZCUN, La administración municipal de Pamplona del siglo XVIII, tesis doctoral, Universidad de Navarra, 1986, 5 vols. Esta tesis ha sido publicada parcialmente, y su autor la ha prolongado, desde el punto de vista sociológico, sobre la Pamplona de comienzos de la edad Contemporánea, hasta 1833.

El escudo de los Aoiz de Zuza está hermosamente labrado en la casa del nº 12 de la calle Chapitela de Pamplona, según recoge José José Martinena Ruiz en Escudos de armas en las calles de Pamplona, Pamplona, Ayuntamiento de Pamplona, 1997, 129 + 25 pp., vid. pág. 43.

J.F.G.

jueves, 18 de marzo de 2010

Plano de la ciudad de Pamplona (Navarra). Siglo XVIII

Bellísimo plano de la ciudad de Pamplona y sus alrededores, fechado en 1756. Se encuentra en el Archivo General de Navarra (AGN). Existen otros planos similares, entre ellos el de Nicolás de Fer fechado en 1719, y el del 5-VIII-1756, así como unos terceros donde se incluyen todos los pueblos de la cuenca de Pamplona e incluso las rutas hacia Francia.
Pamplona tenía un carácter militar de ciudad fronteriza y era, según decía reiterativamente su Ayuntamiento, un "antemural" de España ante Francia. Estaba situada en el Pre-Pirineo, y era un paso obligado para comunicar la Ribera navarra y la Navarra media con el reino de Francia. Esta comunicación se hacía a través de los valles de la zona Norte, situados en dirección Norte-Sur y surcados por abundantes ríos, a través de los que se ascendía hasta llegar al límite que separaba las Monarquías española y francesa. Pamplona estaba emplazada sobre una alta meseta junto al río Arga, en medio de la fértil cuenca de Pamplona
En este plano se diferencia claramente la plaza militar en cuanto tal, cuya custodia correspondía a los vecinos en caso de peligro (el famoso "Tercio" de vecinos organizado y dirigido por el Ayuntamiento), y la ciudadela creada por Felipe II en 1571. Sólo existían dos pequeños barrios extramuros (Rochapea o Jus la Rocha y la Magdalena), además de diferentes conventos y molinos junto al río Arga. En el plano también se muestran las fortificaciones antiguas, los defectos a subsanar, y la proyección de nuevas obras. Más tarde, la invasión francesa de 1794-1795 justificó diferentes proyectos de mejora de las fortificaciones de la ciudad, que por ejemplo se aprecian en un plano de 1796.
Sobre las fortificaciones de Pamplona hay interesantes trabajos de los doctores Juan José Martinena Ruiz y Florencio Idoate (q.e.p.d.), y otras aportaciones de José Luis Prieto y de Asunción de Orbe Sivatte.
Como este plano hay otros en el Archivo General de Navarra (AGN), en el Servicio Geográfico del Ejército (AGN), y en el Archivo Municipal de Pamplona (AMP).
La función de estos planos es militar, y son muy útiles para el historiador más allá de la historia militar, porque respetan perfectamente la distribución urbana de la ciudad e, incluso, algunos de ellos, señalan con detalle los pueblos de los alrededores de la ciudad y los caminos hacia Francia.
Además de la Ciudad de Pamplona, otras importantes fortalezas fronterizas eran Fuenterrabía (la blasonada M.N. y M.L. Provincia de Guipúzcoa, parte del Reino de Castilla), Jaca (Reino de Aragón) y Lérida más Figueras (Principado de Cataluña). Fuente de este mapa: VV.AA., Atlas Histórico visual de Navarra, Pamplona, Diario de Navarra, 2007, pág. 142-143.
Vid. también: José Fermín GARRALDA ARIZCUN, La administración municipal de Pamplona del siglo XVIII, Tesis doctoral, Pamplona, Universidad de Navarra, 1986, 5 vols., v. V, 12 planos del s. XVIII (AMP y AGN).