lunes, 30 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
LA INVASIÓN DE HISPANIA POR LOS MUSULMANES EN EL AÑO 711
La invasión musulmana
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sábado, 14 de mayo de 2011
LOS REQUETÉS CARLISTAS EN UN LIBRO DE MEMORIAS COMO FUENTE HISTÓRICA.
LOS CARLISTAS REQUETÉS COMO TEMA DE LA REEDICIÓN DE UN LIBRO. CRÓNICA DE LA PRESENTACIÓN DE UN INTERESANTE LIBRO DE MEMORIAS COMO FUENTE HISTÓRICA
Crónica de una presentación. NAGORE YÁRNOZ, José Javier, Luchábamos sin odio. La historia de un combatiente en la guerra de España, Madrid, Ed. Áltera, 2ª ed., 2011, 399 pp. Pedidos: editorial@altera.net; www.altera.net 23 euros
En función periodística diré: sirva este nuevo libro para enriquecer las bibliotecas públicas y privadas, y para leer con sosiego y una siempre fresca reconciliación en la verdad, la gran aventura vital de los voluntarios requetés de aquella hora.
POR LO VISTO, cuestiones cerradas hace tiempo, vuelven a estar de actualidad. Este libro de José Javier Nagore, titulado “Luchábamos sin odio”, no es un libro de de oportunidad, sino que estaba escrito hace tiempo. Se ha presentado en El Corte Inglés de Pamplona, el 12 de mayo. El acto estuvo organizado por la Fundación Socio-cultural Leyre.
El salón estaba al completo. La vista de Pamplona era magnífica desde el gran ventanal abierto hacia la ciudadela con su hermoso glacis, y hacia el Baluarte que deja al lado al primer Ensanche.
En la tribuna estaban el autor José Javier, el organizador Pascual, y Santiago, que realizó el acto de presentación.
(Perspectiva donde no salen los muchos oyentes que se encontraban de pie al fondo de la sala. Hemos evitado imágenes frontales para mantener la intimidad de cada oyente)
Santiago, como ilustre profesor emérito que es, presentó el libro desde un prisma poco usual, yendo sin embargo al fondo de la cuestión. ¿Cuál es la verdad interna de este libro? ¿Qué puede decir oportunamente a nuestros conflictivos y desasosegados días? ¿Da sólo información o también formación? ¿Cuál es el hilo conductor de cualquier vida que sea digna de ser vivida?
Mis notas, elaboradas bajo mi exclusiva responsabilidad, recuerdan que dijo lo siguiente (me remito, pues, a las posibles correcciones del ponente):
“NUESTRA GENERACIÓN es a modo de la generación de Ítaca, la patria del Ulises de Homero. Es la generación del regreso a casa, a la patria. El regreso a los suyos y a lo suyo. Porque para Ulises la Patria tiene el fiel rostro de Penélope, de su hijo Telémaco, abarca sus viñas, continúa a su padre Laertes, y convoca a sus dioses.
Así son las cosas. Sin embargo, a nuestra generación le han quitado la posibilidad de volver a su Patria. Nos da igual todo: familia, hijos… Incluso volvemos la cabeza hacia los pretendientes de Penélope, nuestros enemigos.
Ulises jamán hubiera regresado a Ítaca sin la atracción natural de la Patria: le tentaron numerosas bellezas, le tentaron sirenas, e incluso le tentaron con la inmortalidad. Por ejemplo, en la isla de los litófagos, quien probaba la flor del loto se quedaba sin patria, pues olvidaba la razón que tenía para realizar el viaje de vuelta.
¿Qué es tener Patria? Es ser heredero. Tu patria es lo tuyo, lo que fue posible para ti, la sangre, sudor y lágrimas que costó el que tú tuvieras un espacio de libertad, de crecimiento. Tener patria es tener un sitio concreto, con referentes. No podremos nunca ser europeos si previamente no somos españoles. No podremos ser nunca españoles si no somos navarros. Tenemos un ombligo que nos hace estar vinculados a una realidad concreta. Yo se lo qué es el dolor. Hablo de grandeza y de pérdida, de referente propio y propia raíz, donde las palabras adquieren connotaciones particulares que sin la herencia no se comprenden.
Todo está presente en el libro que hoy se presenta aquí. ¿Dónde? Leámoslo atentamente. No vean guerra. No lo lean con perspectiva guerrera. Ni siquiera el título: “Combatieron sin odio” es guerrero. Sí, amaban con locura tantas realidades que ellos se olvidaron de sí mismos. El libro no es un poema épico por realista que sea. Lo sorprendente de esta obra son las anotaciones del autor, esto es, de quien por vocación será después un ilustre notario. Javier Nagore fue notario de lo que vio y vivió. Así, ha escrito un libro que debe ser considerado como un hito miliario, como el que guiaba las rutas romanas.
El libro canta el sentirse heredero. Canta el tener patria. Canta el ser responsable de tanto de lo que nos han dado… Canta el ser ciudadano de mi pueblo, Navarra, cultura con la que me identifico. Me identifico con Jorge Manrique, con Velázquez, con San Juan de la Cruz, con… y también con los mártires. Ningún joven de ayer hubiera dejado a su novia, su trabajo, sus afanes más nobles… si no fuese por unos objetivos pero que muy grandes.
Una cuestión está muy clara: los que persiguen hoy la verdad y a los de ayer, viven por el lujo de la libertad de los que dieron su vida” (Aplausos).
* * *
A CONTINUACIÓN Pascual Tamburri comentó que los agentes del pasado tenían todas las razones para defenderse y ganar, y que lucharon sin odiar porque, en realidad, tenían razón. Dio la palabra al esperado turno del autor, don José Javier Nagore (Pamplona 1919). ¿Cuál fue su testimonio, casi notarial, sobre lo que él y sus compañeros vivieron en su día, esto es, con la intensidad de todo joven y en unas dramáticas circunstancias? En 1936 Nagore tenía 17 años.
(El dr. José Javier Nagore es autor de Memorias, pero también de la Historia del Fuero Nuevo de Navarra, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1994, 678 pp., o En defensa de la navarridad etc.)
Según Nagore, esta es la quinta reedición del libro titulado En la 1ª de Navarra (1936-1939) (Memorias de un voluntario navarro del Tercio de Radio Requeté de Campaña), publicado allá en 1982 en la editorial Dyrsa. En el transcurso del tiempo, el éxito de este libro de memorias ha sido completo. Han sido las memorias del autor, pero, según él, también las de sus compañeros del frente, algunos de los cuales viven entre nosotros en diferentes localidades dentro y fuera de Navarra. Pues bien, esta nueva reedición ha mejorado las anteriores ediciones con mapas y nuevas fotografías. ¿Cuál es el núcleo del libro? A decir de Nagore, con las Armas se defendió el ser de España. No en vano, en el otro lado –el republicano revolucionario- sólo se oyó el ¡viva Rusia!. Es testigo de cómo en la 1ª División de Navarra no hubo ni odios ni venganzas, que además estaban sumamente castigadas. Los hechos se imponen por si solos. Y como decía una vieja vizcaína, “ante un yo lo vi hay que creer o reventar”. La juventud Navarra de entonces fue muy sana, religiosamente sana y quizás por ello tuvo una gran capacidad de sacrificio.

En las Ordenanzas del requeté, que junto con el Devocionario llevaban los voluntarios, Nagore recuerda que se decía: “tirad, pero tirad sin odio”. Y: “Tu, soldado de la Tradición, habrás de tener puesto en el Reino de Dios”. Con este Devocionario en el pecho murieron pero que muchos jóvenes. En muchas casas navarras y españolas se conserva todavía hoy, aquel “librico” del marido o padre, del abuelo, hijo o nieto, del novio, de “aquel que nos mataron en la guerra”.
Recuerda Nagore que el libro de En la 1ª de Navarra sufrió varias críticas, según las circunsdtancias políticas y sociales, aunque en ellas nunca se negaron los hechos allí expuestos. La 1ª de Navarra “luchó y venció por Dios y por España y por la Tradición, porque no hubo más remedio”. En sus páginas se advierte cierta nostalgia, pero no es una nostalgia triste, sino el sano pensar sobre lo que se dejaba atrás: padres, mujer e hijos, pueblo, novia... Hasta el recuerdo del afán que se tenía porque dieran permisos…
Hay que rezar por todos, y de modo particular por los que lucharon por Dios y por España, por aquellos dos amores y quereres. Hoy debemos alzarnos de otra manera. Ya decía el personaje de Shakespeare: “Yo permaneceré fiel a despecho de ti y de tu guadaña”. Con este colofón del gran dramaturgo inglés terminó la intervención de Nagore. El público recibió sus palabras con grandes aplausos.
A continuación, los asistentes compraron el nuevo libro, y el autor, haciendo gala de una gran amabilidad, plasmó su dedicatoria y firma en numerosos libros de quienes desearon retener en sus manos el cariño y la huella notarial del autor.
(Nagore en el momento de escribir su dedicatoria y firmar el libro)
(Nagore y la simpática margarita, ya veterana, Silvia Baleztena Abarrategui)
Sirva este nuevo libro para enriquecer las bibliotecas públicas y privadas, y para leer con sosiego y una siempre fresca reconciliación en la verdad, la gran aventura vital de los voluntarios requetés de aquella hora.
José Fermín Garralda Arizcun
Fotos: el autor JFG
"Diario de Navarra" se ha hecho eco de la presentación en su edición del lunes, 16-V-2011, pág. 72 (Diario 2, Sección Libros).
En función periodística diré: sirva este nuevo libro para enriquecer las bibliotecas públicas y privadas, y para leer con sosiego y una siempre fresca reconciliación en la verdad, la gran aventura vital de los voluntarios requetés de aquella hora.
POR LO VISTO, cuestiones cerradas hace tiempo, vuelven a estar de actualidad. Este libro de José Javier Nagore, titulado “Luchábamos sin odio”, no es un libro de de oportunidad, sino que estaba escrito hace tiempo. Se ha presentado en El Corte Inglés de Pamplona, el 12 de mayo. El acto estuvo organizado por la Fundación Socio-cultural Leyre.
El salón estaba al completo. La vista de Pamplona era magnífica desde el gran ventanal abierto hacia la ciudadela con su hermoso glacis, y hacia el Baluarte que deja al lado al primer Ensanche.
En la tribuna estaban el autor José Javier, el organizador Pascual, y Santiago, que realizó el acto de presentación.
Santiago, como ilustre profesor emérito que es, presentó el libro desde un prisma poco usual, yendo sin embargo al fondo de la cuestión. ¿Cuál es la verdad interna de este libro? ¿Qué puede decir oportunamente a nuestros conflictivos y desasosegados días? ¿Da sólo información o también formación? ¿Cuál es el hilo conductor de cualquier vida que sea digna de ser vivida?
Mis notas, elaboradas bajo mi exclusiva responsabilidad, recuerdan que dijo lo siguiente (me remito, pues, a las posibles correcciones del ponente):
“NUESTRA GENERACIÓN es a modo de la generación de Ítaca, la patria del Ulises de Homero. Es la generación del regreso a casa, a la patria. El regreso a los suyos y a lo suyo. Porque para Ulises la Patria tiene el fiel rostro de Penélope, de su hijo Telémaco, abarca sus viñas, continúa a su padre Laertes, y convoca a sus dioses.
Así son las cosas. Sin embargo, a nuestra generación le han quitado la posibilidad de volver a su Patria. Nos da igual todo: familia, hijos… Incluso volvemos la cabeza hacia los pretendientes de Penélope, nuestros enemigos.
Ulises jamán hubiera regresado a Ítaca sin la atracción natural de la Patria: le tentaron numerosas bellezas, le tentaron sirenas, e incluso le tentaron con la inmortalidad. Por ejemplo, en la isla de los litófagos, quien probaba la flor del loto se quedaba sin patria, pues olvidaba la razón que tenía para realizar el viaje de vuelta.
¿Qué es tener Patria? Es ser heredero. Tu patria es lo tuyo, lo que fue posible para ti, la sangre, sudor y lágrimas que costó el que tú tuvieras un espacio de libertad, de crecimiento. Tener patria es tener un sitio concreto, con referentes. No podremos nunca ser europeos si previamente no somos españoles. No podremos ser nunca españoles si no somos navarros. Tenemos un ombligo que nos hace estar vinculados a una realidad concreta. Yo se lo qué es el dolor. Hablo de grandeza y de pérdida, de referente propio y propia raíz, donde las palabras adquieren connotaciones particulares que sin la herencia no se comprenden.
Todo está presente en el libro que hoy se presenta aquí. ¿Dónde? Leámoslo atentamente. No vean guerra. No lo lean con perspectiva guerrera. Ni siquiera el título: “Combatieron sin odio” es guerrero. Sí, amaban con locura tantas realidades que ellos se olvidaron de sí mismos. El libro no es un poema épico por realista que sea. Lo sorprendente de esta obra son las anotaciones del autor, esto es, de quien por vocación será después un ilustre notario. Javier Nagore fue notario de lo que vio y vivió. Así, ha escrito un libro que debe ser considerado como un hito miliario, como el que guiaba las rutas romanas.
El libro canta el sentirse heredero. Canta el tener patria. Canta el ser responsable de tanto de lo que nos han dado… Canta el ser ciudadano de mi pueblo, Navarra, cultura con la que me identifico. Me identifico con Jorge Manrique, con Velázquez, con San Juan de la Cruz, con… y también con los mártires. Ningún joven de ayer hubiera dejado a su novia, su trabajo, sus afanes más nobles… si no fuese por unos objetivos pero que muy grandes.
Una cuestión está muy clara: los que persiguen hoy la verdad y a los de ayer, viven por el lujo de la libertad de los que dieron su vida” (Aplausos).
* * *
A CONTINUACIÓN Pascual Tamburri comentó que los agentes del pasado tenían todas las razones para defenderse y ganar, y que lucharon sin odiar porque, en realidad, tenían razón. Dio la palabra al esperado turno del autor, don José Javier Nagore (Pamplona 1919). ¿Cuál fue su testimonio, casi notarial, sobre lo que él y sus compañeros vivieron en su día, esto es, con la intensidad de todo joven y en unas dramáticas circunstancias? En 1936 Nagore tenía 17 años.
Según Nagore, esta es la quinta reedición del libro titulado En la 1ª de Navarra (1936-1939) (Memorias de un voluntario navarro del Tercio de Radio Requeté de Campaña), publicado allá en 1982 en la editorial Dyrsa. En el transcurso del tiempo, el éxito de este libro de memorias ha sido completo. Han sido las memorias del autor, pero, según él, también las de sus compañeros del frente, algunos de los cuales viven entre nosotros en diferentes localidades dentro y fuera de Navarra. Pues bien, esta nueva reedición ha mejorado las anteriores ediciones con mapas y nuevas fotografías. ¿Cuál es el núcleo del libro? A decir de Nagore, con las Armas se defendió el ser de España. No en vano, en el otro lado –el republicano revolucionario- sólo se oyó el ¡viva Rusia!. Es testigo de cómo en la 1ª División de Navarra no hubo ni odios ni venganzas, que además estaban sumamente castigadas. Los hechos se imponen por si solos. Y como decía una vieja vizcaína, “ante un yo lo vi hay que creer o reventar”. La juventud Navarra de entonces fue muy sana, religiosamente sana y quizás por ello tuvo una gran capacidad de sacrificio.
En las Ordenanzas del requeté, que junto con el Devocionario llevaban los voluntarios, Nagore recuerda que se decía: “tirad, pero tirad sin odio”. Y: “Tu, soldado de la Tradición, habrás de tener puesto en el Reino de Dios”. Con este Devocionario en el pecho murieron pero que muchos jóvenes. En muchas casas navarras y españolas se conserva todavía hoy, aquel “librico” del marido o padre, del abuelo, hijo o nieto, del novio, de “aquel que nos mataron en la guerra”.
Recuerda Nagore que el libro de En la 1ª de Navarra sufrió varias críticas, según las circunsdtancias políticas y sociales, aunque en ellas nunca se negaron los hechos allí expuestos. La 1ª de Navarra “luchó y venció por Dios y por España y por la Tradición, porque no hubo más remedio”. En sus páginas se advierte cierta nostalgia, pero no es una nostalgia triste, sino el sano pensar sobre lo que se dejaba atrás: padres, mujer e hijos, pueblo, novia... Hasta el recuerdo del afán que se tenía porque dieran permisos…
Hay que rezar por todos, y de modo particular por los que lucharon por Dios y por España, por aquellos dos amores y quereres. Hoy debemos alzarnos de otra manera. Ya decía el personaje de Shakespeare: “Yo permaneceré fiel a despecho de ti y de tu guadaña”. Con este colofón del gran dramaturgo inglés terminó la intervención de Nagore. El público recibió sus palabras con grandes aplausos.
A continuación, los asistentes compraron el nuevo libro, y el autor, haciendo gala de una gran amabilidad, plasmó su dedicatoria y firma en numerosos libros de quienes desearon retener en sus manos el cariño y la huella notarial del autor.
Sirva este nuevo libro para enriquecer las bibliotecas públicas y privadas, y para leer con sosiego y una siempre fresca reconciliación en la verdad, la gran aventura vital de los voluntarios requetés de aquella hora.
José Fermín Garralda Arizcun
Fotos: el autor JFG
"Diario de Navarra" se ha hecho eco de la presentación en su edición del lunes, 16-V-2011, pág. 72 (Diario 2, Sección Libros).
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lunes, 9 de mayo de 2011
El Carlismo de ayer y hoy. Breve ensayo.
El Carlismo de ayer y hoy. Breve ensayo.
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Ensayo histórico
miércoles, 20 de abril de 2011
LA BAJA NAVARRA TRAS LA CONQUISTA de 1512
LA INTEGRIDAD TERRITORIAL DEL VIEJO REYNO DE NAVARRA
"VII SEMINARIO DE LAS DOS NAVARRAS"
(Escudo grabado en la villa de San Juan Pie del Puerto. Antigua Merindad de Ultrapuertos. Foto: JFG, feb. 1992)
EL "VII SEMINARIO DE LAS DOS NAVARRAS"se reunió el pasado 14 de abril en la casa abacial de Ujué, hermosa atalaya de Navarra en piedra y templo de rezos a la Virgen sobre el Ebro.
En este Seminario y Encuentro se desarrolló la separación de la Baja Navarra del resto del Reino navarro tras la conquista de Navarra por el duque de Alba en 1512, realizada al mando de tropas castellanas (más guipuzcoanos, alaveses y vizcainos...).
(Dos vistas parciales de la villa de San Juan Pie del Puerto. Foto: JFG, feb. 1992)
El Encuentro lo promovió el Gobierno de Navarra, quizás para jalonar la conmemoración de 1512. Estuvieron presentes el presidente del Gobierno de Navarra, el consejero de Cultura y Turismo de Navarra, los alcaldes de La Bastide-Clairance, Baigorri, San Juan de Pied de Port, y de Ujué, el presidente de la Asociación de Amigos de la Vieja Navarra, y el Comité Izpegi.
Los historiadores refrescaron las tesis aceptadas y demostradas por gran parte de la historiografía, y sacaron a la luz el por qué de la tradicional amistad entre los actuales habitantes de la antigua "Merindad de Ultrapuertos" y los de las cinco restantes merindades del viejo Reyno de Navarra. Seguramente -añado- se trata de una mutua añoranza que refleja la raíz común y la propia personalidad de los navarros, por lo mismo que el hombre no sólo es presente y acto de voluntad. El compromiso entre Francia y España, y la disposición del relieve, conllevó el recorte territorial o mutilación de una pequeña parte del Reino navarro en 1530 -en otra ocasión fue la zona de Laguardia entre otras-, perdiéndose Ultrapuertos. Esta zona había permanecido vinculada al Reino de Navarra desde 1189, es decir, durante 300 años. La doctora Mercedes Galán, de la Universidad de Navarra y presidenta de la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra, destacó cómo y cuándo tuvo lugar la separación de las "dos Navarras", y que si bien Navarra mantuvo su pesonalidad una vez incorporada a la corona de Castilla como "reino separado" (reino "por sí"), sin embargo la Merindad de Ultrapuertos siguió el proceso de centalización y absorción llevado a cabo por el absolutismo francés, y, después, del más inflexible proceso de la revolución liberal.
Por su parte, Lucien Hurmic hizo la historia de los Seminarios de las Dos Navarras y de la actual proximidad humana entre las seis antiguas Merindades del viejo Reyno navarro, mientras que el alcalde de La Bastide-Clairance desarrolló diferentes aspectos de la conmemoración en 2012, así como del VII centeranio del Fuero de fundación de su localidad.
Sabemos que la expansión de Navarra por Ultrapuertos tuvo relación con el matrimonio de doña Berenguela, hermana de Sancho VII el Fuerte (Navas de Tolosa, 1212) con el rey de Inglaterra Ricardo Corazón de León.
(Orthez, población de Bearne, limítrofe a la Merindad de Ultrapuertos. Aquí residieron los reyes navarros después de la invasión de julio de 1512, y desde este lugar procedieron sin éxito a recuperar el Reino)
(Lápida en el lugar donde reposan los restos de los reyes de Navarra de don Juan y doña Catalina, y de sus inmediatos descendientes, en la catedral de Lescar, en Bearne, lugar próximo a la antigua Merindad de Ultrapuertos)
Recordemos al lector la gran belleza natural de la antigua Merindad de Ultrapuertos, que abarca un espacio de reducida extensión con 1.200 km2, pero muy hermoso, y el interés cultural y turístico que asimismo despierta. Una hermosa ruta turística (cultura, religiosidad y camino de Santiago de ida y vuelta)es Espinal y Burguete, Ntra. Sra. de Orreaga -o de Roncesvalles-, el monumento a Roldán junto a la ermita moderna (construido en 1965), el puerto de Ibañeta vigilado por el poderoso monte Ortzanzurrieta que destaca del resto del macizo paleozoico de Quinto Real o Alduide, cayendo hacia Valcarlos donde el viajero puede contemplar la danza de los "bolantes" en sus fiestas populares, para descansar como destino final en Ultrapuertos.
Una vez en Ultrapuertos, los historiadores tienen muy presentes los castillos medievales del s. XIII-XIV de Rocafort, Rocabruna, Mondarrain, San Juan de Pie del Puerto, y Castelrenaut. Al Este de la Baja Navarra se encuentran Soule (que fue dominio directo de la corona francesa), Bearne (un vizcondado soberano), Bigorra etc. En esta Merindad había unas 12 villas con asiento en Cortes de Navarra. En el pasado, fueron muchos los navarros de Ultrapuertos los que decidieron trasladarse a España y trabajar como si fuesen súbditos del monarca español. Por ejemplo, todos guardamos en nuestra memoria al doctor Juan Huarte de San Juan, autor de Examen de ingenios, que tiene en Pamplona una calle y un monumento en la Media Luna dedicadas a su memoria. También lleva su nombre una revista de Historia de la Universidad Pública de Navarra.
(Mapa de Navarra en los siglos XIV y XV. Al Norte se aprecia claramente la sexta Merindad: Ultrapuertos. Tomado de TANCO LERGA Jesús, Navarra. Geografía e Historia. Sus hombres, Pamplona, Ed. Gomez, 1972, 158 pp., p. 50. Libritos de síntesis y sencillos como éste, y el volumen I relativo a Geografía, sería necesario publicar hoy, pues los que hay no son accesibles por su complejidad a las edades tempranas. Sin duda, en las ediciones de hoy prima lo complejo, extenso y especializado, aunque -eso sí- con buen aporte gráfico, que dinero hay, al menos hasta ahora)
(Navarra durante el reinado de Sancho VII el Fuerte, editado en el "Atlas de Navarra" CAN. Se observa que Navarra llegaba hasta San Sebastián, Durango, Vitoria, Miranda del Ebro, y Laguardia, así como Ultrapuertos)
Fue Enrique II de Albret (1503-1555), hijo de los último reyes Juan III y Catalina de Navarra, quien heredó el trono de Navarra en el año 1517. Este monarca se educó en la corte francesa, sin por ello tomar parte en la batalla de Noain (1521) ni en la posterior de Fuenterrabía (1524). En 1527 Navarra abandonaba Ultrapuertos. Ya sabemos que la hija de Enrique II, Juana III, abrazó la causa protestante, y que su hijo, Enrique IV, será rey de Francia, instaurando la Casa de Borbón en la monarquía cristianísima. Así pues, cuando los navarros juren fidelidad como "señor natural" a Felipe de Anjou en 1700, pudo pensarse que regresaba la sangre de los últimos reyes de la Navarra independiente, don Juan y doña Catalina. Como por la incorporación del Reino de Navarra a la corona de Castilla, el rey de Navarra era el que era monarca en Castilla, la aceptación de Felipe de Anjou como rey de Navarra por parte del Ayuntamiento de Pamplona y sobre todo las Cortes del Reino celebradas en esta ciudad en 1700, se hizo con una absoluta naturalidad por parte de los navarros, y sin otras consideraciones que el testamento de Carlos II de Castilla y V de Navarra, el último monarca de la dinastía de los Austrias.
José Fermín Garralda Arizcun
(Pamplona, 20-IV-2011)
Se ha hecho eco del evento "Diario de Navarra", viernes, 15-IV-2011, p. 56
"VII SEMINARIO DE LAS DOS NAVARRAS"
EL "VII SEMINARIO DE LAS DOS NAVARRAS"se reunió el pasado 14 de abril en la casa abacial de Ujué, hermosa atalaya de Navarra en piedra y templo de rezos a la Virgen sobre el Ebro.
En este Seminario y Encuentro se desarrolló la separación de la Baja Navarra del resto del Reino navarro tras la conquista de Navarra por el duque de Alba en 1512, realizada al mando de tropas castellanas (más guipuzcoanos, alaveses y vizcainos...).
El Encuentro lo promovió el Gobierno de Navarra, quizás para jalonar la conmemoración de 1512. Estuvieron presentes el presidente del Gobierno de Navarra, el consejero de Cultura y Turismo de Navarra, los alcaldes de La Bastide-Clairance, Baigorri, San Juan de Pied de Port, y de Ujué, el presidente de la Asociación de Amigos de la Vieja Navarra, y el Comité Izpegi.
Los historiadores refrescaron las tesis aceptadas y demostradas por gran parte de la historiografía, y sacaron a la luz el por qué de la tradicional amistad entre los actuales habitantes de la antigua "Merindad de Ultrapuertos" y los de las cinco restantes merindades del viejo Reyno de Navarra. Seguramente -añado- se trata de una mutua añoranza que refleja la raíz común y la propia personalidad de los navarros, por lo mismo que el hombre no sólo es presente y acto de voluntad. El compromiso entre Francia y España, y la disposición del relieve, conllevó el recorte territorial o mutilación de una pequeña parte del Reino navarro en 1530 -en otra ocasión fue la zona de Laguardia entre otras-, perdiéndose Ultrapuertos. Esta zona había permanecido vinculada al Reino de Navarra desde 1189, es decir, durante 300 años. La doctora Mercedes Galán, de la Universidad de Navarra y presidenta de la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra, destacó cómo y cuándo tuvo lugar la separación de las "dos Navarras", y que si bien Navarra mantuvo su pesonalidad una vez incorporada a la corona de Castilla como "reino separado" (reino "por sí"), sin embargo la Merindad de Ultrapuertos siguió el proceso de centalización y absorción llevado a cabo por el absolutismo francés, y, después, del más inflexible proceso de la revolución liberal.
Por su parte, Lucien Hurmic hizo la historia de los Seminarios de las Dos Navarras y de la actual proximidad humana entre las seis antiguas Merindades del viejo Reyno navarro, mientras que el alcalde de La Bastide-Clairance desarrolló diferentes aspectos de la conmemoración en 2012, así como del VII centeranio del Fuero de fundación de su localidad.
Sabemos que la expansión de Navarra por Ultrapuertos tuvo relación con el matrimonio de doña Berenguela, hermana de Sancho VII el Fuerte (Navas de Tolosa, 1212) con el rey de Inglaterra Ricardo Corazón de León.
Recordemos al lector la gran belleza natural de la antigua Merindad de Ultrapuertos, que abarca un espacio de reducida extensión con 1.200 km2, pero muy hermoso, y el interés cultural y turístico que asimismo despierta. Una hermosa ruta turística (cultura, religiosidad y camino de Santiago de ida y vuelta)es Espinal y Burguete, Ntra. Sra. de Orreaga -o de Roncesvalles-, el monumento a Roldán junto a la ermita moderna (construido en 1965), el puerto de Ibañeta vigilado por el poderoso monte Ortzanzurrieta que destaca del resto del macizo paleozoico de Quinto Real o Alduide, cayendo hacia Valcarlos donde el viajero puede contemplar la danza de los "bolantes" en sus fiestas populares, para descansar como destino final en Ultrapuertos.
Una vez en Ultrapuertos, los historiadores tienen muy presentes los castillos medievales del s. XIII-XIV de Rocafort, Rocabruna, Mondarrain, San Juan de Pie del Puerto, y Castelrenaut. Al Este de la Baja Navarra se encuentran Soule (que fue dominio directo de la corona francesa), Bearne (un vizcondado soberano), Bigorra etc. En esta Merindad había unas 12 villas con asiento en Cortes de Navarra. En el pasado, fueron muchos los navarros de Ultrapuertos los que decidieron trasladarse a España y trabajar como si fuesen súbditos del monarca español. Por ejemplo, todos guardamos en nuestra memoria al doctor Juan Huarte de San Juan, autor de Examen de ingenios, que tiene en Pamplona una calle y un monumento en la Media Luna dedicadas a su memoria. También lleva su nombre una revista de Historia de la Universidad Pública de Navarra.
Fue Enrique II de Albret (1503-1555), hijo de los último reyes Juan III y Catalina de Navarra, quien heredó el trono de Navarra en el año 1517. Este monarca se educó en la corte francesa, sin por ello tomar parte en la batalla de Noain (1521) ni en la posterior de Fuenterrabía (1524). En 1527 Navarra abandonaba Ultrapuertos. Ya sabemos que la hija de Enrique II, Juana III, abrazó la causa protestante, y que su hijo, Enrique IV, será rey de Francia, instaurando la Casa de Borbón en la monarquía cristianísima. Así pues, cuando los navarros juren fidelidad como "señor natural" a Felipe de Anjou en 1700, pudo pensarse que regresaba la sangre de los últimos reyes de la Navarra independiente, don Juan y doña Catalina. Como por la incorporación del Reino de Navarra a la corona de Castilla, el rey de Navarra era el que era monarca en Castilla, la aceptación de Felipe de Anjou como rey de Navarra por parte del Ayuntamiento de Pamplona y sobre todo las Cortes del Reino celebradas en esta ciudad en 1700, se hizo con una absoluta naturalidad por parte de los navarros, y sin otras consideraciones que el testamento de Carlos II de Castilla y V de Navarra, el último monarca de la dinastía de los Austrias.
José Fermín Garralda Arizcun
(Pamplona, 20-IV-2011)
Se ha hecho eco del evento "Diario de Navarra", viernes, 15-IV-2011, p. 56
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V Centenario
domingo, 17 de abril de 2011
IMAGINERÍA RELIGIOSA DE SEMANA SANTA EN PAMPLONA
INICIO DE LA SEMANA SANTA EN PAMPLONA DEL AÑO 2011
TRASLADO de Nuestra Señora de la Soledad (la Dolorosa)
Bakardaderaen Andre Maria
Es viernes a las nueve de la noche. Noche de "amarga soledad". El cielo, oscurecido. En dos días, Domingo de Ramos e inicio de la Semana Santa.
(Detalle del rostro de la Dolorosa. Sin duda es la imagen mas valiosa y que recibe más miradas piadosas durante la Semana Santa de Pamplona. Como dice un autor, "su belleza ha merecido elogios y despertado leyendas". Habitualmente se encuentra en la parroquia de San Lorenzo. Foto: JFG, 2011)
El "Traslado" -que así se llama- de la Soledad, se realiza desde la Iglesia parroquial de San Lorenzo -que tienen adosada la capilla de San Fermín-, hasta la S.I. Catedral de Santa María de Real. El largo recorrido cruza el antiguo Burgo de San Cernin (calle Mayor y antigua Bolserías), la plaza de la Casa Consistorial, y el Burgo de Navarrería (calle Mercaderes y Curia).
Es una procesión de silencio. A mitad de la calle Mayor, un grupo coral de unos veinte intérpretes, de la cofradía de San Saturnino, cantó el "María Dolorosa" (compositor Iñaki Lacunza), acompañados de instrumentos tradicionales, a la Madre de Dios, como animándole en su soledad, angustias y dolor como Madre corredentora. Esta simpática novedad empezó el año pasado, y muestra del auge que va tomando el Traslado. Es que en Pamplona éramos -y somos- muy serios. Acompañan al Paso el Cabildo de San Lorenzo, las Hermanas de La Soledad, y varios representantes del M. I. Ayuntamiento iruñense. Todo el recorrido procesional estaba lleno de fieles expectantes, más los que llevaban cirios encendidos que desfilaban a ambos lados de la calle. Un "mozorro" de la organización, distinguido con capirote blanco, se esforzaba para que los cirios no quemasen las vestiduras de los portadores, con el objeto de evitar que estos se convirtiesen -los "pobres"- en pequeñas o grandes luminarias ardientes. Yo creo que los asistentes eran muchos más que "cientos", que es la cifra que da "Diario de Navarra". Silencio y recogimiento. Cirios, hachas y farolas de tamizada luz iluminaban el recorrido. También de los bares salían a saludar a la Señora de los Dolores. De vez en cuando, llegaban las melodías de la banda municipal de La Pamplonesa.
Los miembros de la Hermandad de la Paz y Caridad presentaron su homenaje a la alcaldesa de Pamplona, que este año cesa en sus funciones. Su presencia se justificaba en el Acto por los nobles y religiosos sentimientos de la Corporación pamplonesa, y porque el Ayuntamiento es el patrón del Paso de la Dolorosa, así como de las Cofradías de Soledad y Veracruz. Este año, catorce niños con una edad que oscila ente los 9 y 17 años, miembros de la Hermandad de la Paz y Caridad, participaron en la comitiva, revestidos de hábitos y capirotes.
(La Dolorosa en su recorrido a mitad de la calle Mayor. Es el Paso procesional más antiguo de Pamplona, pesa 980 kilos y lo llevan 24 portadores)
(Imagen del bellísimo manto de la Soledad, tomada a las puertas del atrio de la catedral. En él está grabado el escudo del Ayuntamiento de Pamplona y el emblema de la cofradía de las Cinco Llagas. Ello indica que pertenece al Ayuntamiento. Este manto fue encargado a las Madres Adoratrices de Pamplona y se estrenó en 1960. Siempre me he preguntado por qué en Pamplona los Pasos no están tan adornados como en Sevilla o Málaga... Claro es que aquí hace viento y es preciso proteger la llama del alma, y que fácilmente llueve. La inclemencia hace que las procesiones de aquí sean más austeras y tengan menos dedicación que las procesiones de la ciudad de la Giralda)
Subida la calle Curia no sin esfuerzo por parte de los portadores del Paso, y una vez en la S.I. catedral -que nos acoge con una hermosa fachada neoclásica de Ventura Rodríguez recién restaurada-, el Dean de la S.I. catedral, y a la vez capellán de la Hermandad de la Pasión, don Carlos Ayerra Sola, realizó una Oración de recibimiento, conmovedora y bellísima en su fondo y forma, a la madre de la Soledad o Dolorosa, situada entonces junto al Presbiterio enrejado. (Cuando pueda, ofreceré dicho pregón al lector). El Orfeón Pamplonés interpretó dos preciosas piezas de músicos navarros, entre ellas el tradicional Caligaverunt. Al final, todos los fieles cantaron la Salve, en latín.
Una vez más, la belleza mueve el interior del alma: el rostro suplicante de la Señora y su precioso manto negro bordado con hilo dorado, arremolinamiento de fieles pamploneses como hijos igualmente desvalidos alrededor de su Madre (los que nos vemos todos los días en la calle al ir y volver del trabajo), entorno y suspiro catedralicio, palabras juglarescas y de oración a lo divino, música maravillosamente armonizada... acercaban al pobre chiquillo, de simple calzado y pantalón roto, a los pies de la Señora. ¿Qué haré ante el misterio que en ella se enciende? Acompañar, acompañarle y pediré perdón...
La Dolorosa se encuentra estos días en una capilla de la nave izquierda de la catedral, hasta que el Viernes Santo se incorpore a la procesión del Santo Entierro.
El 12-III-1775 se fundó la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores en el convento de los Agustinos, que hoy día es parroquia de San Agustín, donde se veneraba una imagen de la Dolorosa. En 1883 se esculpió la actual imagen de la Soledad, que el Ayuntamiento de Pamplona -su patrono- encargó al escultor catalán Rosendo Nobas y Ballbé, discípulo de Vallmitjana. Entre sus obras, tal vez sea la cabeza de la Soledad su obra más acabada. Esta es una imgen "de vestir", por lo que sólo tiene talladas las manos y la cara. Desde 1927, existe una Hermandad de la Soledad, auque fue en 1926 cuando la Hermandad de la Pasión solicitaba al obispo la creación de una sección femenina, que en 1935 ve aprobados su Reglamento. Poco a poco, la Hermandad de la Soledad tendrá más contacto con la de la Pasión por motivos prácticos.
José Fermín Garralda Arizcun
(Árboles en flor en la ribera del río Arga, en la proximidad de Magdalena zubia. La Semana de Pasión no es algo oscuro y triste, sino que viene a ser como la primavera de la Resurrección)
P. D. Existe un libro donde se explican todos los Pasos de la Semana Santa de Pamplona, la historia de la Hermandad de la Pasión que refundió las cofradías anteriores, y un amplio estudio sobre "La vida religiosa del Ayuntamiento de Pamplona. Siglos XVIII y XIX" realizado por quien suscribe estas páginas (p. 111-163). Vid. VV.AA. 1887-1987. Centenario Hermandad de la Pasión del Señor, Pamplona, CAN, 1987, 167 pp. Hoy me he enterado que el hermano que pagó el importe del Cristo Alzado en 1932, fue Miguel Mª Zozaya Iturralde, hijo de Pedro y nieto de Miguel Mª, que aparecen en una entrada en este Blog.

(Puente de la Magdalena. Este es el puente más importante de los cuatro medievales que cruzan el río Arga. Puente gótico construído en el s. XII y reformado en el s. XIX, tiene tres grandes arcos ligeramente apuntados.
Magdalena Zubia. Donejakue bidea Iruña sartzen ari dela adierazten du, zubiaren ortz batean burutzean santuaren irudia dago ikussai. Foto: JFG-2011)
Notas El aparato gráfico está tomado por el autor el mismo día de la procesión.
Sobre el "Culto e imágenes para los dolores de la Virgen" en Navarra, es decir, sobre la imaginería religiosa de la Soledad, véase el artículo del dr. Ricardo Fernández García en "Diario de Navarra", lunes 18 de abril de 2011, pág. 72 y 73.
TRASLADO de Nuestra Señora de la Soledad (la Dolorosa)
Bakardaderaen Andre Maria
Es viernes a las nueve de la noche. Noche de "amarga soledad". El cielo, oscurecido. En dos días, Domingo de Ramos e inicio de la Semana Santa.
El "Traslado" -que así se llama- de la Soledad, se realiza desde la Iglesia parroquial de San Lorenzo -que tienen adosada la capilla de San Fermín-, hasta la S.I. Catedral de Santa María de Real. El largo recorrido cruza el antiguo Burgo de San Cernin (calle Mayor y antigua Bolserías), la plaza de la Casa Consistorial, y el Burgo de Navarrería (calle Mercaderes y Curia).
Es una procesión de silencio. A mitad de la calle Mayor, un grupo coral de unos veinte intérpretes, de la cofradía de San Saturnino, cantó el "María Dolorosa" (compositor Iñaki Lacunza), acompañados de instrumentos tradicionales, a la Madre de Dios, como animándole en su soledad, angustias y dolor como Madre corredentora. Esta simpática novedad empezó el año pasado, y muestra del auge que va tomando el Traslado. Es que en Pamplona éramos -y somos- muy serios. Acompañan al Paso el Cabildo de San Lorenzo, las Hermanas de La Soledad, y varios representantes del M. I. Ayuntamiento iruñense. Todo el recorrido procesional estaba lleno de fieles expectantes, más los que llevaban cirios encendidos que desfilaban a ambos lados de la calle. Un "mozorro" de la organización, distinguido con capirote blanco, se esforzaba para que los cirios no quemasen las vestiduras de los portadores, con el objeto de evitar que estos se convirtiesen -los "pobres"- en pequeñas o grandes luminarias ardientes. Yo creo que los asistentes eran muchos más que "cientos", que es la cifra que da "Diario de Navarra". Silencio y recogimiento. Cirios, hachas y farolas de tamizada luz iluminaban el recorrido. También de los bares salían a saludar a la Señora de los Dolores. De vez en cuando, llegaban las melodías de la banda municipal de La Pamplonesa.
Los miembros de la Hermandad de la Paz y Caridad presentaron su homenaje a la alcaldesa de Pamplona, que este año cesa en sus funciones. Su presencia se justificaba en el Acto por los nobles y religiosos sentimientos de la Corporación pamplonesa, y porque el Ayuntamiento es el patrón del Paso de la Dolorosa, así como de las Cofradías de Soledad y Veracruz. Este año, catorce niños con una edad que oscila ente los 9 y 17 años, miembros de la Hermandad de la Paz y Caridad, participaron en la comitiva, revestidos de hábitos y capirotes.
(Imagen del bellísimo manto de la Soledad, tomada a las puertas del atrio de la catedral. En él está grabado el escudo del Ayuntamiento de Pamplona y el emblema de la cofradía de las Cinco Llagas. Ello indica que pertenece al Ayuntamiento. Este manto fue encargado a las Madres Adoratrices de Pamplona y se estrenó en 1960. Siempre me he preguntado por qué en Pamplona los Pasos no están tan adornados como en Sevilla o Málaga... Claro es que aquí hace viento y es preciso proteger la llama del alma, y que fácilmente llueve. La inclemencia hace que las procesiones de aquí sean más austeras y tengan menos dedicación que las procesiones de la ciudad de la Giralda)
Subida la calle Curia no sin esfuerzo por parte de los portadores del Paso, y una vez en la S.I. catedral -que nos acoge con una hermosa fachada neoclásica de Ventura Rodríguez recién restaurada-, el Dean de la S.I. catedral, y a la vez capellán de la Hermandad de la Pasión, don Carlos Ayerra Sola, realizó una Oración de recibimiento, conmovedora y bellísima en su fondo y forma, a la madre de la Soledad o Dolorosa, situada entonces junto al Presbiterio enrejado. (Cuando pueda, ofreceré dicho pregón al lector). El Orfeón Pamplonés interpretó dos preciosas piezas de músicos navarros, entre ellas el tradicional Caligaverunt. Al final, todos los fieles cantaron la Salve, en latín.
Una vez más, la belleza mueve el interior del alma: el rostro suplicante de la Señora y su precioso manto negro bordado con hilo dorado, arremolinamiento de fieles pamploneses como hijos igualmente desvalidos alrededor de su Madre (los que nos vemos todos los días en la calle al ir y volver del trabajo), entorno y suspiro catedralicio, palabras juglarescas y de oración a lo divino, música maravillosamente armonizada... acercaban al pobre chiquillo, de simple calzado y pantalón roto, a los pies de la Señora. ¿Qué haré ante el misterio que en ella se enciende? Acompañar, acompañarle y pediré perdón...
La Dolorosa se encuentra estos días en una capilla de la nave izquierda de la catedral, hasta que el Viernes Santo se incorpore a la procesión del Santo Entierro.
El 12-III-1775 se fundó la Congregación de Ntra. Sra. de los Dolores en el convento de los Agustinos, que hoy día es parroquia de San Agustín, donde se veneraba una imagen de la Dolorosa. En 1883 se esculpió la actual imagen de la Soledad, que el Ayuntamiento de Pamplona -su patrono- encargó al escultor catalán Rosendo Nobas y Ballbé, discípulo de Vallmitjana. Entre sus obras, tal vez sea la cabeza de la Soledad su obra más acabada. Esta es una imgen "de vestir", por lo que sólo tiene talladas las manos y la cara. Desde 1927, existe una Hermandad de la Soledad, auque fue en 1926 cuando la Hermandad de la Pasión solicitaba al obispo la creación de una sección femenina, que en 1935 ve aprobados su Reglamento. Poco a poco, la Hermandad de la Soledad tendrá más contacto con la de la Pasión por motivos prácticos.
José Fermín Garralda Arizcun
P. D. Existe un libro donde se explican todos los Pasos de la Semana Santa de Pamplona, la historia de la Hermandad de la Pasión que refundió las cofradías anteriores, y un amplio estudio sobre "La vida religiosa del Ayuntamiento de Pamplona. Siglos XVIII y XIX" realizado por quien suscribe estas páginas (p. 111-163). Vid. VV.AA. 1887-1987. Centenario Hermandad de la Pasión del Señor, Pamplona, CAN, 1987, 167 pp. Hoy me he enterado que el hermano que pagó el importe del Cristo Alzado en 1932, fue Miguel Mª Zozaya Iturralde, hijo de Pedro y nieto de Miguel Mª, que aparecen en una entrada en este Blog.
(Puente de la Magdalena. Este es el puente más importante de los cuatro medievales que cruzan el río Arga. Puente gótico construído en el s. XII y reformado en el s. XIX, tiene tres grandes arcos ligeramente apuntados.
Magdalena Zubia. Donejakue bidea Iruña sartzen ari dela adierazten du, zubiaren ortz batean burutzean santuaren irudia dago ikussai. Foto: JFG-2011)
Notas El aparato gráfico está tomado por el autor el mismo día de la procesión.
Sobre el "Culto e imágenes para los dolores de la Virgen" en Navarra, es decir, sobre la imaginería religiosa de la Soledad, véase el artículo del dr. Ricardo Fernández García en "Diario de Navarra", lunes 18 de abril de 2011, pág. 72 y 73.
sábado, 9 de abril de 2011
1512. NAVARRA, REINO “POR SI”. CONGRESO DE HISTORIA SOBRE LA CONQUISTA DE NAVARRA
NAVARRA, REINO “POR SI”. CONQUISTA, INCORPORACIÓN "EQÜE-PRINCIAL", Y CONTINUIDAD DEL MILENARIO REINO DE NAVARRA.
UN CONGRESO DE HISTORIA ANTE LA CONMEMORACIÓN DE 1512.
Del “dramatis personae”, a la incorporación a la Corona de Castilla, la reconciliación banderiza, y la afirmación y posterior desarrollo del Reino hasta 1841.
SIRVAN ESTAS PÁGINAS para comentar el exitoso Congreso de Navarra sobre 1512, y para ofrecer un sencillo ensayo histórico sobre el significado de dicha conmemoración en la idiosincrasia navarra. Ambos aspectos se encuentran totalmente separados, para que quien lo desee sólo atienda al primero.
("Diario de Navarra", DdN, martes, 22-III-2011, pág. 68)
1. EL CONGRESO DE HISTORIA.
SE DESARROLLÓ el Congreso Internacional prometido. Como área de conocimiento, fue un Congreso de Historia, y en cuanto disciplina, se trató de un Congreso de ciencia histórica más que de erudición. No admitió una instrumentalización para otros fines.
Del 21 al 24 de marzo, 32 investigadores y 110 inscritos como oyentes, se han reunido en Pamplona, en los salones del Archivo Real y General de Navarra, para analizar: “1512; conquista e incorporación de Navarra a la Monarquía de España. Procesos de integración en Europa”. Los ponentes fueron exclusivamente profesores universitarios, que procedían de las universidades de Navarra (UN y UPNA), más otros de Alicante, Barcelona, Castilla-La Mancha, CSIC, Deusto, Extremadura, León, Madrid, País Vasco. El Congreso fue internacional, debido a que en otros lugares hubo procesos semejantes, como en Bretaña, Borgoña, Irlanda, Gales, Nápoles y Lombardía. De esta manera, llegaron investigadores de las universidades de Bourgogne, Pau, Ireland etc.
La convocatoria la efectuó el Gobierno de Navarra, para ofrecer a los investigadores la oportunidad de recapitular y ampliar, exponer y debatir las conclusiones de sus investigaciones, sin pretender políticamente en momento alguno “fijar contenidos de memoria histórica”. En efecto, según dijo el presidente de Gobierno de Navarra en su acto de inauguración, este Gobierno, al promover este Congreso: “no quiere fijar una interpretación única y superior de los hechos acontecidos; ni quiere inculcar ideas concretas, ni impartir presiones o directrices; no pretende fijar contenidos de memoria histórica”.
Añado con espíritu constructivo que, a mi parecer, el Congreso no fue suficientemente difundido a pesar de encontrarse todos sus datos y los de preinscripción en la página Web del Gobierno de Navarra, pues conozco a profesionales en activo de la Historia, no adscritos a universidades, que desconocieron tal convocatoria. Tendrán que estar más atentos. De todas maneras, las fechas del Congreso eran muy malas para los doctores y licenciados docentes de Enseñanzas Secundarias, que quizás fuesen unos de los más indicados para estar presentes en el Congreso, e incluso para realizar aportaciones didácticas que analizasen los libros de texto, temarios y evaluación para el amplio colectivo de alumnos de los diferentes Bachilleres. Otra cuestión es que, de acudir todos, los salones del Archivo no hubieran sido suficientes para albergar a todos los asistentes.
(DdN, 19-III-2006)
(JAURRIETA MÚZQUIZ, C., El capitán Juan de Azpilicueta. Su familia y el castillo de Javier, Pamplona, Aramburu, 1954)

(Castillo de Javier, restaurado por sus propietarios los duques de Villahermosa, condes de Guaqui, en 1892. VV.AA., Navarra. Historia y Arte. Tierras y gentes, Pamplona, CAN, 1984, 383 pp., pág. 333)
* * *
LA TEMÁTICA DEL CONGRESO fue amplia, y se enmarcó plenamente en la historia moderna, aunque también en las interpretaciones del pasado realizadas en la edad contemporánea. No obstante, y paradójicamente según algún periodista, en alguna mesa redonda Navarra apareció poco, al centrarse en eso de “historificar al historiador” (dicho de otra manera, en la historiografía –lo que lógicamente también afecta a los historiadores de hoy-).
El presidente del comité científico, el dr. Alfredo Floristán Imízcoz, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, analizó con gran claridad y acierto los debates y polémicas en torno a la conquista del Reino desarrollados entre 1512 y 1720, en relación con su conquista por Fernando el Católico y la retención del reino por sus herederos. Son significativas las afirmaciones siguientes sobre el sentir de los castellanos:
“Parece una guerra hispano-francesa y una guerra defensiva contra Francia, la idea de conquista no es relevante, queda oculta. Es una empresa colectiva y popular en la que participan más de cien nobles castellanos, tienen más protagonismo que Fernando el Católico. También es destacable la invisibilidad de los navarros, casi ni se les menciona, excepto Zurita y Garibay; y su visión providencialista, lo que ha ocurrido es un designio de Dios” (M. Unzué, “Diario de Navarra”, 22-III-2011)
Por el contrario, los textos franceses son tardíos y posteriores a 1590, y en ellos abundan diatribas e insultos gravosos contra los que fueron sus enemigos. Qué pensaban los navarros desde el primer texto de 1534 y dos siglos después, es un tema apasionante que podrá leerse en las Actas del Congreso.
En el Congreso se analizaron hechos de Armas y el arte de la guerra en la época, así como la relación entre las Coronas de España y Francia, y lo ocurrido en otros lugares de Europa. Se expusieron por extenso los debates doctrinales desarrollados en el acontecer histórico de Navarra entre los siglos XVI y XX, y se habló de fuentes históricas, de la percepción de los hechos a lo largo de los siglos, y de historiografía. Se enmarcó el caso de Navarra en un contexto más amplio europeo, concluyendo que lo acontecido en Navarra no fue del todo original. Lo ocurrido en Navarra fue similar a otros territorios de la Europa del momento, donde también hubo invasión, reparto, incorporación o bien anexión (digamos que en Navarra se prefirió el término “incorporación”). Nos referimos a Borgoña, Bretaña, Gales, Irlanda, Lombardía y Nápoles.
(La Ciudad de Pamplona, Cabeza del Reino de Navarra, capituló y abrió sus puertas a las tropas del duque de Alba el 24-VII-1512. El Ayuntamiento negoció muy ventajosamente salvaguardar todas las libertades locales. En la ciudad había una sección beaumontesa, adicta al invasor. LASAOSA VILLANUA, Santiago, El "Regimiento municipal de Pamplona en el siglo XVI, Pamplona, Príncipe de Viana, 1979, 552 pp. El cap. I lo dedica a la conquista, p. 15-51. Las fortificaciones de la imagen son posteriores a la conquista. La actual ciudadela se construyó en 1571. No obstante, en 1512 la ciudad tenía unas fuertes murallas).
(El privilegio de la Unión era el documento por el que Pamplona se gobernaba, con un gran éxito y abundantes mejoras durante el siglo XVIII, desde 1423 hasta el triunfo liberal de 1841. Fue mantenido tras la capitulación de la ciudad en 1512. El texto original y las impresiones posteriores se conservan en el Archivo Municipal de Pamplona).
* * *
AÑADAMOS NOSOTROS QUE si bien el hecho fue similar en Navarra y otros lugares de Europa (conquista y posterior incorporación -en Navarra no anexión-), la situación jurídica y autopercepción resultante fue peculiar en Navarra. Es cierto que según García Cárcel: “las anexiones se hacen (en Europa) por entrega voluntaria, no por derrota. Siempre está la idea del pacto, de la lealtad pactada”. Pero también lo es –añadimos nosotros- que: 1) Dentro Navarra, los perdedores agramonteses fueron insertados pronto en la vida del Reino; 2) Este acontecimiento tan nuclear para el Reino se percibió y desarrolló por los polemistas durante dos siglos; 3) La Corona de los Austrias estudió varias veces la legitimidad o "Derecho" de la incorporación de Navarra (también ocurrió esto el el caso de la conquista de las Indias); 4) La unión de Navarra a Castilla será “eqüe-principal” o entre iguales; 5)Tras 1515, Navarra insistió en el carácter de la incorporación, defendiéndolo en los s. XVIII y XIX (realistas y luego carlistas) hasta 1841; y 6) De alguna manera, dicha percepción continúa -conforme a la evolución histórica de Navarra- presente en nuestros días, aunque por motivos diferentes a los que le dieron origen (en este caso del nacionalismo llamado vasco, aunque Navarra esté por encima de este marco, de esta circunstancia y de cualquier nacionalismo).
Para el gran público es interesante el planteamiento de síntesis y divulgación que ofreció un autor en “Cuando Navarra se incorporó a Castilla” (vid. “Diario de Navarra” 13-I-2000). Para un público especializado interesan los trabajos de Floristán Imízcoz, Suárez, J. del Burgo Torres, F. Idoate, Gallastegui, Lasaosa, Recondo, García Pérez, J. I. del Burgo Tajadura, Aznanza, Martinena, Esarte, Orreaga, Fortún, otros medievalistas, y de Mª Puy HUICI GOÑI, En torno a la conquista de Navarra, Pamplona, 1993, 170 pp. A mi parecer, esta última autora, tiende a revalorizar la posición agramontesa, desdibujada en otros estudios. Efectivamente –y es mi opinión- los clanes de agramonteses e beaumonteses eran igual de navarros, y no tienen relación con nuestros días. Tampoco la tiene el hecho que en 1512 fuesen tropas de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya las que junto con las castellanas invadiesen el Reino a sangre, fuego y cuchillo (con el paso del tiempo se lo perdonamos –tengan a bien el chascarrillo-). Omitimos la bibliografía de los clásicos más o menos modernos (Moret, Alesón, Oihenart, Zuaznávar, Correa, Boissonnade, Desdevises du Dezert, Terrateig,) conocida por todos y a algunos eúskaros que fueron más literatos y eruditos que historiadores.
(DdN, 21-VIII-2006. Reconstrucción de la planta y la estructura del castillo de Amaiur, en Navarra, realizada por el guipuzcoano Iñaki Sagredo, autor de Navarra. Castillos que defendieron el Reino. A partir de 1512, el cardenal Cisneros mandó derruir numerosos de castillos, lo que se efectuó a las órdenes del coronel Villalba).
(DdN, 12-VIII-2007, "La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha descubierto nuevos restos del castillo medieval de Amaiur y de su baluarte renacentista". El castillo medieval tenía una planta cuadrada y poseía dos torres circulares en los extremos. Don Jaime Vélaz de Medrano capitaneó la resistencia agramontesa. Algunos elevan a 200 su número, aunque Fortún lo considera excesivo, pues la fortaleza tenía 150 m2 y su guarnición normal no pasaba de tres docenas de soldados aunque podía llegar a 110. Según Fortún, el ataque duró tres días y los defensores pelearon con bravura. El beaumontés conde de Lerín, a pesar de ser enemigo de los agramonteses, no pudo menos de replicar: "señor, aquellos nabarros son". Maya se rindió el 19-VII-1522 y el virrey conde de Miranda garantizó a sus defensores la conservación de sus vidas).
(Monumento a los últimos agramonteses que defendieron a sus reyes legítimos don Juan III y doña Catalina. La mayoría de los agramonteses se acogieron a los perdones de 1523 y 1524 y regresaron a sus casas. Con buen juicio, un autor señaló el 13-I-2000 que los defensores de Maya no fueron ni "verdaderos patriotas" como dice la historiografía romántica y nacionalista, ni tampoco "traidores" a la nueva España).
* * *
2. VALORACIÓN Y ENSAYO SOBRE EL V CENTENARIO.
PERMÍTAME EL LECTOR UNA VALORACIÓN. Considero que el tema del Congreso era de sumo interés y actualidad. Esto no significa abrir la puerta a banderías (de hacerlo, allá cada cual). Decir de sumo interés justifica social y científicamente el Congreso. Así, con motivo de “1512 (-1530)”, V. M. Arbeloa escribe: “Conocer bien los hechos de ayer y no fabricarlos desde hoy, para uno u otro objeto, es una condición elemental para poder hablar de historia” (“Diario de Navarra”, 20-VII-2009). Decir de suma actualidad apela a la función secundaria de la ciencia histórica, pero es algo real. Dicha actualidad implica aspectos como los siguientes:
1) Una concepción básica y natural de la filosofía sobre el tiempo y la transmisión humana.
2) Constatar que los navarros viven sus raíces, siendo siempre y en este sentido de alguna manera tradicionales, sea cual sea su postura, y constatar también que Navarra -como otros países milenarios- no es un Acto de "voluntad versus voluntarismo" ni "positivismo" (no en vano la voluntad quiere por y para algo).
3) Tener presente que la historia de Navarra ha estado siempre en la memoria colectiva, aunque haya aumentado su intensidad desde el final la tercera guerra carlista (1876) hasta la actualidad. Recordemos que los carlistas no eran unos "románticos" sino que mantenían realidades en sí, realidades vividas, derechos propios, una legitimidad dinástica al servicio de lo anterior, y una realidad Navarra anterior y superior a la voluntad de los asociados (o menor mancomunados).
4) Conjugar equilibradamente aspectos relacionados entre sí como son la autopercepción, el cúmulo de realizaciones variadas en el tiempo, la justificación de las actuales instituciones (LORAFNA, 1982), y, sobre todo, el amor al conocimiento del pasado en cuanto tal.
Sin negar estas diversas funciones secundarias de la ciencia histórica, el conocimiento del pasado en cuanto tal es el objetivo principal de la ciencia histórica, y a él se ha consagrado este Congreso.
VAYAMOS AL ELEMENTO DE ENSAYO. A mi parecer, el Congreso trató sobre un apasionante tema, ya se involucre Vd. en él equilibradamente, ya lo trascienda aunque haciéndolo de alguna manera un asunto propio. Trató de un apasionante tema, que debe ser tomado con sosiego ya que los apasionamientos en ciencia histórica no son buenos; que debe ser tomado sin romanticismos siempre subjetivos –ni los navarros de 1512 ni los carlistas de 1833 en adelante eran románticos-; y que debe plantearse sin un supuesto academicismo de quien estudia un tema correctamente pero sin sentirse lo más mínimamente interpelado por él, es decir, como si estudiase cualquier un tema cualquiera a sueldo. Con estos supuestos, puede decirse que el tema del Congreso era un tema “muy navarro” para los navarros, y “muy europeo” para la Europa de comienzos de la Edad Moderna, pues el caso de Navarra no fue el único en la cristiandad del momento. Al supuesto academicismo por “exceso”, que puede acabar en una petulancia endogámica, observaremos que reflejar una realidad supone intentar aprehender también el “alma” que ésta generó a lo largo del tiempo, esto es, comprender en profundidad a los hombres del pasado que de todas las maneras posibles se hayan involucrado en los acontecimientos mediante hechos jurídicos y obras, estudios, opiniones y criterios, imágenes y arte, lengua y anhelos.
Digamos también que casi han pasado 500 años desde los hechos estudiados: la conquista e inmediata incorporación de naturaleza “eqüe-principal” del Reino de Navarra a la Corona de Castilla en 1513 y 1515. Analícese la conquista, que lo fue y además a sangre, fuego y cuchillo –aunque hubiese pocas víctimas y poca represión-, en una época en la que los navarros estaban divididos en agramonteses y beaumonteses, clanes nobiliarios a los que les unía algo muy importante: el deseo de que Navarra siguiese siendo Reino “por sí”. Y lo consiguieron. Pero también es preciso analizar la otra cara de la moneda: la nueva realidad que se generó en 1513 y 1515, y en la que no se incidió tanto en el Congreso, esto es, la incorporación del Reino de Navarra a la Corona de Castilla. Este nuevo orden de cosas (cambio de dinastía en Navarra y de política exterior, y carecer en adelante del tribunal de la Inquisición) perduró hasta 1841, fecha en la que Navarra perdió contra todo derecho (salvo el de las Armas liberales) su naturaleza de Reino “por si” y con todas sus consecuencias. Los carlistas defendieron el Reino secular y hasta milenario, como parte de una civilización combatida por el liberalismo. No por esto fueron románticos, ni mantener esto les hará románticos. Esta pérdida de Navarra en 1841 fue mucho más dramática desde el punto de vista del Derecho Público navarro que la de 1512, y será el carácter Pactado de la Ley especial de 1841 y después de la LORAFNA lo que hasta hoy quede como único hilo conductor de la Navarra milenaria (1512, 1841 y 1982). Esto no se desarrolló en este Congreso.
Aunque quisiéramos, la convocatoria de un Congreso en una fecha conmemorativa no puede ser “aséptica” o carente de valores. Creo que nadie lo pretendió. En efecto, si, según algunos, la ciencia histórica no “sirve para nada” –en lo que se equivocan porque, hoy día y cada vez más, “todo el mundo” habla de Historia aunque sin saber-, llama la atención que los navarros en general sigan gozando de un profundo amor al conocimiento en cuanto tal de sus raíces y de las realizaciones de sus padres o mayores. Quizás se deba a la peculiar historia del viejo Reyno, a que no hay presente sin pasado, ni pasado sin futuro. Aunque no lo pretenda, el navarro es, visto desde fuera, muy tradicional. Aún en el supuesto que se quiera cambiar el “statu quo” actual. Sí, el conocimiento del ayer es “útil”: la única condición de semejante “utilidad” es que tan sólo –y es lo mínimo que se puede pedir- se busque la verdad. Que los resultados sean los que “salgan” de las fuentes, con tal que el historiador sea sincero y equilibrado, que busque la verdad objetiva, y que ponga los medios para ello, entre ellos –y esto es fundamental- el debido método histórico, que no es evidente por sí mismo sino que se aprende como parte esencial de una ciencia humanística y social como es la Historia.
(Libro de Armería nº 183. D. Luis de Beaumont, 4º conde de Lerín, condestable y Gran Chanciller de este Reyno).
(Libro de Armería nº 187, D. Pedro de Nabarra y Cueba, 4º Marichal y vizconde de Muruzabal de Andion, primer marques de Cortes)
* * *
3. ENSAYO FINAL.
NUESTRA SOCIEDAD E INSTITUCIONES aprecian mucho las conmemoraciones. Bien está, porque ello puede mostrar que, en nuestros días tan globalizados y masificados, no nos sentimos huérfanos ni desarraigados, que la vida de nuestros padres (aita eta ama) y abuelos (aitaborce eta amorcia) sí nos importa, que nos autopercibimos como unos herederos, que la realidad no sólo es un presente inmediato sino que es mucho más vasta, compleja e interesante, y que la realidad "nos dice algo" y que le atendemos…
Pero también las conmemoraciones tienen posibles riesgos. Uno, tener un excesivo -por injustificado- interés que pudiera originar apriorismos y, dos, utilizar políticamente los hechos del pasado que de alguna manera se pudieran prolongarse hasta nosotros, sirviéndose de la historia como arma arrojadiza, descontextualizándola y otorgándole un valor de necesidad o determinación que aquella pudiera no tener (ni tiene). Por maravillosa que sea la herencia que uno recibe, siempre se puede tirar de hecho por la borda. Otra cosa es que hacerlo cueste y que, por de pronto, sea con un carácter temporal, pues al final la realidad subyacnte sale por sus fueros. Ninguno de estos dos riesgos se han vislumbrado en el presente Congreso, y también por eso nos felicitamos.
Seguramente, una de las peculiaridades de Navarra es que, hablen unos en un sentido y otros de otra manera sobre su ayer, en ambos casos no hacen sino reafirmar a Navarra en su carácter milenario, en su personalidad, y -al menos en algunos rasgos- en su profunda identidad.
Desde hace décadas, pueden vivir en Pamplona personas de fuera de Navarra, que se consideran tan navarros como los demás, e incluso se autoperciben como “navarros de adopción”. Bienvenidos sean, aunque a veces su postura pudiera ser una “pose” al percibirse, ellos y sobre todo, como "ciudadanos del mundo"(así se dice hoy por moda -¡ay de las modas por las que nos mostramos como no somos!-), al confundir el arraigo aparente con el verdadero arraigo, al pretender a toda costa eso de “ser admitidos en sociedad", e incluso al plantear cuestiones novedosas y hasta innovadoras que no renovadoras. El "ser de una comunidad" (no el "pertenecer" a una sociedad) no lo dan los años, y a veces no basta una vida entera. Y no pasa nada. Cada uno tiene su idiosincrasia (que realmente existe y, a despecho de los racionalistas, a veces muy acusada), aunque ciertamente hay cuestiones que son universales. Por eso no hay que "ocultarse" para no ser "tachado" de algo -de partidario e incluso partidista-, como si "ocultándose" uno fuese más "científico" y "académico". Basta situar las cuestiones en su debida dimensión, sin sobredimensionarlas. Insisto en que plantear estas cuestiones no es ser menos académico y universal, ni más romántico y particularista; y que gozar de un carácter propio o idiosincrasia (no pocas veces tan inaprensible como el espíritu) no es "ser" ni más ni menos que otros, sino “ser” en cualquier herencia recibida (incluso temperamental y/o genética), y en ese diálogo íntimo entre objeto-sujeto. Por eso es maravilloso saber que entre nosotros hay un "Hogar gallego" y un "Hogar cántabro"... Con esto queremos decir que los conmemoraciones sí importan ya al hombre en cuanto estirpe o familia (no ya generación o camadería)ya a las comunidades, aunque todo ello debe situarse en su debida dimensión. En este saber situarse está la gracia y la dificultad, que personas inteligentes y normales cubren con creces; de lo contrario asistiríamos a una indebida utilización ideológica de la realidad. Nada de esto es "nacionalismo" navarro sino "estirpe" navarra, lo que es muy diferente.
Las conmemoraciones pueden ayudarnos a ganar en humanidad y en humildad al relativizar más o menos aquella parte relativa de la realidad, y a mejorar los lazos internos y externos como comunidad y pueblo. Eso implica que no todo es relativo, salvo si lo comparamos -posición esta muy clerical, que he visto en personas que por otra parte huyen del llamado clericalismo- con el absoluto y presente divino. Nada más y nada menos. Me refiero aquí a los navarros y a Navarra. Por eso, mi brindis tanto a los agramonteses como a los beaumonteses de ayer. Ambos bandos nobiliarios y sociales quedan ya muy lejos para nosotros, pero los podemos guardar en el corazón. Y hasta aprender de ellos. Quizás ya queden hoy pocos que pudieran “hablar” con ellos, de tu a tu, como a sus antepasados.
Desde el comentario al Congreso científico y mi posterior ensayo,
José Fermín Garralda Arizcun
Dr. en Historia Moderna
(9-IV-2011)
(Íñigo de Loyola, capitán del emperador Carlos, defendió Pamplona y cayó herido el 20-V-1521. Monumento en piedra de Aureo Rebolé Eguaras, en 1950, sobre “la caída” de San Ignacio en Pamplona. Esta escultura era, a su vez, una reproducción del original tallado por Joan Flotats en 1907, y conservado en la Basílica de Loyola. Fotografía artística tomada por el autor (JFG) en marzo de 2004, tras una intensa nevada. El escudo del plinto de piedra es laureado, y si fue suprimido de dicho plinto por las nuevas modas iconoclastas, ahora también lo ha sido en la nueva estatua de bronce. En su día otros desmotaron castillos como el de Javier, el santo patrono de familia agramontesa al que todos queremos y rezamos en vasco o en castellano, pues ambos idiomas milenarios están muy dentro de lo español).
(Don Pedro Navarro, del valle de Roncal. Encabezó el bando agramontés tras la prisión de su padre, que se llamaba como él. Luchó en la batalla de Noain contra el rey Carlos y en Fuenterrabía en nombre de Enrique II. Restablecido por el rey Carlos en la amnistía de 1524, realizó una importante carrera de Armas. Fue uno de los capitanes más famosos en Italia, primero al servicio de España y después de Francia. Simbolizó la plena incorporación de los navarros a la nueva Monarquía española).
ADDENDA.
1. Sobre el Congreso, véase “Diario de Navarra” 22 y 23-III-2011 (p. 68-69 respectivamente) etc.
2. Sobre la aportación de Iñaki Sagredo, véase sus libros: “Navarra. Castillos que defendieron el Reino”, y “El castillo de Amaiur a través de la Historia de Navarra”. Vid. en “Diario de Navarra”, 21-VIII-2006 y 25-V-2009; y en “Diario de Noticias”, 14-VIII-2006.
3. Sobre los nuevos vestigios del castillo medieval de Amaiur y de su baluarte renacentista, “Diario de Navarra”, 12-VIII-2007
4. De la inauguración del nuevo conjunto escultórico de San Ignacio, réplica en bronce del original en piedra, se hace eco "Diario de navarra" (23 y 30-VII-2005). El motivo de la sustitución, acordada por el Ayuntamiento en 2003, fue el evitar actos vandálicos. Los actos vandálicos fueron en 1991 (desapareció la cabeza del santo), 1993 (una mano) y 2002 (otra extremidad).
(Escudo de Navarra bordado en una banda que perteneció a A.A.F. de la ciudad de Tudela, sin duda antes de 1937, que son las mismas cadenas tan queridas por los bandos agramonteses y beaumonteses; esta continuidad y permanencia que expresa qué es el secular y hasta milenario del Reino de Navarra).
P. D. Querido lector, muchas gracias por tu paciencia al leer estas líneas, en las que se diferencia claramente lo que es el comentario del Congreso científico desarrollado en Pamplona el pasado mes de marzo, de otras consideraciones de ensayo sobre el centenario de 1512. El año que viene también conmemoramos ese otro centenario que es el de la batalla (concebida como cruzada) de las Navas de Tolosa (1212) contra los almohades, en la que fue decisiva la colaboración de Sancho VII el Fuerte de Navarra. Espero tu respuesta e intercambios. Un cordial saludo, F. de M.
UN CONGRESO DE HISTORIA ANTE LA CONMEMORACIÓN DE 1512.
Del “dramatis personae”, a la incorporación a la Corona de Castilla, la reconciliación banderiza, y la afirmación y posterior desarrollo del Reino hasta 1841.
SIRVAN ESTAS PÁGINAS para comentar el exitoso Congreso de Navarra sobre 1512, y para ofrecer un sencillo ensayo histórico sobre el significado de dicha conmemoración en la idiosincrasia navarra. Ambos aspectos se encuentran totalmente separados, para que quien lo desee sólo atienda al primero.
1. EL CONGRESO DE HISTORIA.
SE DESARROLLÓ el Congreso Internacional prometido. Como área de conocimiento, fue un Congreso de Historia, y en cuanto disciplina, se trató de un Congreso de ciencia histórica más que de erudición. No admitió una instrumentalización para otros fines.
Del 21 al 24 de marzo, 32 investigadores y 110 inscritos como oyentes, se han reunido en Pamplona, en los salones del Archivo Real y General de Navarra, para analizar: “1512; conquista e incorporación de Navarra a la Monarquía de España. Procesos de integración en Europa”. Los ponentes fueron exclusivamente profesores universitarios, que procedían de las universidades de Navarra (UN y UPNA), más otros de Alicante, Barcelona, Castilla-La Mancha, CSIC, Deusto, Extremadura, León, Madrid, País Vasco. El Congreso fue internacional, debido a que en otros lugares hubo procesos semejantes, como en Bretaña, Borgoña, Irlanda, Gales, Nápoles y Lombardía. De esta manera, llegaron investigadores de las universidades de Bourgogne, Pau, Ireland etc.
La convocatoria la efectuó el Gobierno de Navarra, para ofrecer a los investigadores la oportunidad de recapitular y ampliar, exponer y debatir las conclusiones de sus investigaciones, sin pretender políticamente en momento alguno “fijar contenidos de memoria histórica”. En efecto, según dijo el presidente de Gobierno de Navarra en su acto de inauguración, este Gobierno, al promover este Congreso: “no quiere fijar una interpretación única y superior de los hechos acontecidos; ni quiere inculcar ideas concretas, ni impartir presiones o directrices; no pretende fijar contenidos de memoria histórica”.
Añado con espíritu constructivo que, a mi parecer, el Congreso no fue suficientemente difundido a pesar de encontrarse todos sus datos y los de preinscripción en la página Web del Gobierno de Navarra, pues conozco a profesionales en activo de la Historia, no adscritos a universidades, que desconocieron tal convocatoria. Tendrán que estar más atentos. De todas maneras, las fechas del Congreso eran muy malas para los doctores y licenciados docentes de Enseñanzas Secundarias, que quizás fuesen unos de los más indicados para estar presentes en el Congreso, e incluso para realizar aportaciones didácticas que analizasen los libros de texto, temarios y evaluación para el amplio colectivo de alumnos de los diferentes Bachilleres. Otra cuestión es que, de acudir todos, los salones del Archivo no hubieran sido suficientes para albergar a todos los asistentes.
(JAURRIETA MÚZQUIZ, C., El capitán Juan de Azpilicueta. Su familia y el castillo de Javier, Pamplona, Aramburu, 1954)
(Castillo de Javier, restaurado por sus propietarios los duques de Villahermosa, condes de Guaqui, en 1892. VV.AA., Navarra. Historia y Arte. Tierras y gentes, Pamplona, CAN, 1984, 383 pp., pág. 333) * * *
LA TEMÁTICA DEL CONGRESO fue amplia, y se enmarcó plenamente en la historia moderna, aunque también en las interpretaciones del pasado realizadas en la edad contemporánea. No obstante, y paradójicamente según algún periodista, en alguna mesa redonda Navarra apareció poco, al centrarse en eso de “historificar al historiador” (dicho de otra manera, en la historiografía –lo que lógicamente también afecta a los historiadores de hoy-).
El presidente del comité científico, el dr. Alfredo Floristán Imízcoz, catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, analizó con gran claridad y acierto los debates y polémicas en torno a la conquista del Reino desarrollados entre 1512 y 1720, en relación con su conquista por Fernando el Católico y la retención del reino por sus herederos. Son significativas las afirmaciones siguientes sobre el sentir de los castellanos:
“Parece una guerra hispano-francesa y una guerra defensiva contra Francia, la idea de conquista no es relevante, queda oculta. Es una empresa colectiva y popular en la que participan más de cien nobles castellanos, tienen más protagonismo que Fernando el Católico. También es destacable la invisibilidad de los navarros, casi ni se les menciona, excepto Zurita y Garibay; y su visión providencialista, lo que ha ocurrido es un designio de Dios” (M. Unzué, “Diario de Navarra”, 22-III-2011)
Por el contrario, los textos franceses son tardíos y posteriores a 1590, y en ellos abundan diatribas e insultos gravosos contra los que fueron sus enemigos. Qué pensaban los navarros desde el primer texto de 1534 y dos siglos después, es un tema apasionante que podrá leerse en las Actas del Congreso.
En el Congreso se analizaron hechos de Armas y el arte de la guerra en la época, así como la relación entre las Coronas de España y Francia, y lo ocurrido en otros lugares de Europa. Se expusieron por extenso los debates doctrinales desarrollados en el acontecer histórico de Navarra entre los siglos XVI y XX, y se habló de fuentes históricas, de la percepción de los hechos a lo largo de los siglos, y de historiografía. Se enmarcó el caso de Navarra en un contexto más amplio europeo, concluyendo que lo acontecido en Navarra no fue del todo original. Lo ocurrido en Navarra fue similar a otros territorios de la Europa del momento, donde también hubo invasión, reparto, incorporación o bien anexión (digamos que en Navarra se prefirió el término “incorporación”). Nos referimos a Borgoña, Bretaña, Gales, Irlanda, Lombardía y Nápoles.
* * *
AÑADAMOS NOSOTROS QUE si bien el hecho fue similar en Navarra y otros lugares de Europa (conquista y posterior incorporación -en Navarra no anexión-), la situación jurídica y autopercepción resultante fue peculiar en Navarra. Es cierto que según García Cárcel: “las anexiones se hacen (en Europa) por entrega voluntaria, no por derrota. Siempre está la idea del pacto, de la lealtad pactada”. Pero también lo es –añadimos nosotros- que: 1) Dentro Navarra, los perdedores agramonteses fueron insertados pronto en la vida del Reino; 2) Este acontecimiento tan nuclear para el Reino se percibió y desarrolló por los polemistas durante dos siglos; 3) La Corona de los Austrias estudió varias veces la legitimidad o "Derecho" de la incorporación de Navarra (también ocurrió esto el el caso de la conquista de las Indias); 4) La unión de Navarra a Castilla será “eqüe-principal” o entre iguales; 5)Tras 1515, Navarra insistió en el carácter de la incorporación, defendiéndolo en los s. XVIII y XIX (realistas y luego carlistas) hasta 1841; y 6) De alguna manera, dicha percepción continúa -conforme a la evolución histórica de Navarra- presente en nuestros días, aunque por motivos diferentes a los que le dieron origen (en este caso del nacionalismo llamado vasco, aunque Navarra esté por encima de este marco, de esta circunstancia y de cualquier nacionalismo).
Para el gran público es interesante el planteamiento de síntesis y divulgación que ofreció un autor en “Cuando Navarra se incorporó a Castilla” (vid. “Diario de Navarra” 13-I-2000). Para un público especializado interesan los trabajos de Floristán Imízcoz, Suárez, J. del Burgo Torres, F. Idoate, Gallastegui, Lasaosa, Recondo, García Pérez, J. I. del Burgo Tajadura, Aznanza, Martinena, Esarte, Orreaga, Fortún, otros medievalistas, y de Mª Puy HUICI GOÑI, En torno a la conquista de Navarra, Pamplona, 1993, 170 pp. A mi parecer, esta última autora, tiende a revalorizar la posición agramontesa, desdibujada en otros estudios. Efectivamente –y es mi opinión- los clanes de agramonteses e beaumonteses eran igual de navarros, y no tienen relación con nuestros días. Tampoco la tiene el hecho que en 1512 fuesen tropas de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya las que junto con las castellanas invadiesen el Reino a sangre, fuego y cuchillo (con el paso del tiempo se lo perdonamos –tengan a bien el chascarrillo-). Omitimos la bibliografía de los clásicos más o menos modernos (Moret, Alesón, Oihenart, Zuaznávar, Correa, Boissonnade, Desdevises du Dezert, Terrateig,) conocida por todos y a algunos eúskaros que fueron más literatos y eruditos que historiadores.
(Monumento a los últimos agramonteses que defendieron a sus reyes legítimos don Juan III y doña Catalina. La mayoría de los agramonteses se acogieron a los perdones de 1523 y 1524 y regresaron a sus casas. Con buen juicio, un autor señaló el 13-I-2000 que los defensores de Maya no fueron ni "verdaderos patriotas" como dice la historiografía romántica y nacionalista, ni tampoco "traidores" a la nueva España). * * *
2. VALORACIÓN Y ENSAYO SOBRE EL V CENTENARIO.
PERMÍTAME EL LECTOR UNA VALORACIÓN. Considero que el tema del Congreso era de sumo interés y actualidad. Esto no significa abrir la puerta a banderías (de hacerlo, allá cada cual). Decir de sumo interés justifica social y científicamente el Congreso. Así, con motivo de “1512 (-1530)”, V. M. Arbeloa escribe: “Conocer bien los hechos de ayer y no fabricarlos desde hoy, para uno u otro objeto, es una condición elemental para poder hablar de historia” (“Diario de Navarra”, 20-VII-2009). Decir de suma actualidad apela a la función secundaria de la ciencia histórica, pero es algo real. Dicha actualidad implica aspectos como los siguientes:
1) Una concepción básica y natural de la filosofía sobre el tiempo y la transmisión humana.
2) Constatar que los navarros viven sus raíces, siendo siempre y en este sentido de alguna manera tradicionales, sea cual sea su postura, y constatar también que Navarra -como otros países milenarios- no es un Acto de "voluntad versus voluntarismo" ni "positivismo" (no en vano la voluntad quiere por y para algo).
3) Tener presente que la historia de Navarra ha estado siempre en la memoria colectiva, aunque haya aumentado su intensidad desde el final la tercera guerra carlista (1876) hasta la actualidad. Recordemos que los carlistas no eran unos "románticos" sino que mantenían realidades en sí, realidades vividas, derechos propios, una legitimidad dinástica al servicio de lo anterior, y una realidad Navarra anterior y superior a la voluntad de los asociados (o menor mancomunados).
4) Conjugar equilibradamente aspectos relacionados entre sí como son la autopercepción, el cúmulo de realizaciones variadas en el tiempo, la justificación de las actuales instituciones (LORAFNA, 1982), y, sobre todo, el amor al conocimiento del pasado en cuanto tal.
Sin negar estas diversas funciones secundarias de la ciencia histórica, el conocimiento del pasado en cuanto tal es el objetivo principal de la ciencia histórica, y a él se ha consagrado este Congreso.
VAYAMOS AL ELEMENTO DE ENSAYO. A mi parecer, el Congreso trató sobre un apasionante tema, ya se involucre Vd. en él equilibradamente, ya lo trascienda aunque haciéndolo de alguna manera un asunto propio. Trató de un apasionante tema, que debe ser tomado con sosiego ya que los apasionamientos en ciencia histórica no son buenos; que debe ser tomado sin romanticismos siempre subjetivos –ni los navarros de 1512 ni los carlistas de 1833 en adelante eran románticos-; y que debe plantearse sin un supuesto academicismo de quien estudia un tema correctamente pero sin sentirse lo más mínimamente interpelado por él, es decir, como si estudiase cualquier un tema cualquiera a sueldo. Con estos supuestos, puede decirse que el tema del Congreso era un tema “muy navarro” para los navarros, y “muy europeo” para la Europa de comienzos de la Edad Moderna, pues el caso de Navarra no fue el único en la cristiandad del momento. Al supuesto academicismo por “exceso”, que puede acabar en una petulancia endogámica, observaremos que reflejar una realidad supone intentar aprehender también el “alma” que ésta generó a lo largo del tiempo, esto es, comprender en profundidad a los hombres del pasado que de todas las maneras posibles se hayan involucrado en los acontecimientos mediante hechos jurídicos y obras, estudios, opiniones y criterios, imágenes y arte, lengua y anhelos.
Digamos también que casi han pasado 500 años desde los hechos estudiados: la conquista e inmediata incorporación de naturaleza “eqüe-principal” del Reino de Navarra a la Corona de Castilla en 1513 y 1515. Analícese la conquista, que lo fue y además a sangre, fuego y cuchillo –aunque hubiese pocas víctimas y poca represión-, en una época en la que los navarros estaban divididos en agramonteses y beaumonteses, clanes nobiliarios a los que les unía algo muy importante: el deseo de que Navarra siguiese siendo Reino “por sí”. Y lo consiguieron. Pero también es preciso analizar la otra cara de la moneda: la nueva realidad que se generó en 1513 y 1515, y en la que no se incidió tanto en el Congreso, esto es, la incorporación del Reino de Navarra a la Corona de Castilla. Este nuevo orden de cosas (cambio de dinastía en Navarra y de política exterior, y carecer en adelante del tribunal de la Inquisición) perduró hasta 1841, fecha en la que Navarra perdió contra todo derecho (salvo el de las Armas liberales) su naturaleza de Reino “por si” y con todas sus consecuencias. Los carlistas defendieron el Reino secular y hasta milenario, como parte de una civilización combatida por el liberalismo. No por esto fueron románticos, ni mantener esto les hará románticos. Esta pérdida de Navarra en 1841 fue mucho más dramática desde el punto de vista del Derecho Público navarro que la de 1512, y será el carácter Pactado de la Ley especial de 1841 y después de la LORAFNA lo que hasta hoy quede como único hilo conductor de la Navarra milenaria (1512, 1841 y 1982). Esto no se desarrolló en este Congreso.
Aunque quisiéramos, la convocatoria de un Congreso en una fecha conmemorativa no puede ser “aséptica” o carente de valores. Creo que nadie lo pretendió. En efecto, si, según algunos, la ciencia histórica no “sirve para nada” –en lo que se equivocan porque, hoy día y cada vez más, “todo el mundo” habla de Historia aunque sin saber-, llama la atención que los navarros en general sigan gozando de un profundo amor al conocimiento en cuanto tal de sus raíces y de las realizaciones de sus padres o mayores. Quizás se deba a la peculiar historia del viejo Reyno, a que no hay presente sin pasado, ni pasado sin futuro. Aunque no lo pretenda, el navarro es, visto desde fuera, muy tradicional. Aún en el supuesto que se quiera cambiar el “statu quo” actual. Sí, el conocimiento del ayer es “útil”: la única condición de semejante “utilidad” es que tan sólo –y es lo mínimo que se puede pedir- se busque la verdad. Que los resultados sean los que “salgan” de las fuentes, con tal que el historiador sea sincero y equilibrado, que busque la verdad objetiva, y que ponga los medios para ello, entre ellos –y esto es fundamental- el debido método histórico, que no es evidente por sí mismo sino que se aprende como parte esencial de una ciencia humanística y social como es la Historia.
(Libro de Armería nº 183. D. Luis de Beaumont, 4º conde de Lerín, condestable y Gran Chanciller de este Reyno).
(Libro de Armería nº 187, D. Pedro de Nabarra y Cueba, 4º Marichal y vizconde de Muruzabal de Andion, primer marques de Cortes)* * *
3. ENSAYO FINAL.
NUESTRA SOCIEDAD E INSTITUCIONES aprecian mucho las conmemoraciones. Bien está, porque ello puede mostrar que, en nuestros días tan globalizados y masificados, no nos sentimos huérfanos ni desarraigados, que la vida de nuestros padres (aita eta ama) y abuelos (aitaborce eta amorcia) sí nos importa, que nos autopercibimos como unos herederos, que la realidad no sólo es un presente inmediato sino que es mucho más vasta, compleja e interesante, y que la realidad "nos dice algo" y que le atendemos…
Pero también las conmemoraciones tienen posibles riesgos. Uno, tener un excesivo -por injustificado- interés que pudiera originar apriorismos y, dos, utilizar políticamente los hechos del pasado que de alguna manera se pudieran prolongarse hasta nosotros, sirviéndose de la historia como arma arrojadiza, descontextualizándola y otorgándole un valor de necesidad o determinación que aquella pudiera no tener (ni tiene). Por maravillosa que sea la herencia que uno recibe, siempre se puede tirar de hecho por la borda. Otra cosa es que hacerlo cueste y que, por de pronto, sea con un carácter temporal, pues al final la realidad subyacnte sale por sus fueros. Ninguno de estos dos riesgos se han vislumbrado en el presente Congreso, y también por eso nos felicitamos.
Seguramente, una de las peculiaridades de Navarra es que, hablen unos en un sentido y otros de otra manera sobre su ayer, en ambos casos no hacen sino reafirmar a Navarra en su carácter milenario, en su personalidad, y -al menos en algunos rasgos- en su profunda identidad.
Desde hace décadas, pueden vivir en Pamplona personas de fuera de Navarra, que se consideran tan navarros como los demás, e incluso se autoperciben como “navarros de adopción”. Bienvenidos sean, aunque a veces su postura pudiera ser una “pose” al percibirse, ellos y sobre todo, como "ciudadanos del mundo"(así se dice hoy por moda -¡ay de las modas por las que nos mostramos como no somos!-), al confundir el arraigo aparente con el verdadero arraigo, al pretender a toda costa eso de “ser admitidos en sociedad", e incluso al plantear cuestiones novedosas y hasta innovadoras que no renovadoras. El "ser de una comunidad" (no el "pertenecer" a una sociedad) no lo dan los años, y a veces no basta una vida entera. Y no pasa nada. Cada uno tiene su idiosincrasia (que realmente existe y, a despecho de los racionalistas, a veces muy acusada), aunque ciertamente hay cuestiones que son universales. Por eso no hay que "ocultarse" para no ser "tachado" de algo -de partidario e incluso partidista-, como si "ocultándose" uno fuese más "científico" y "académico". Basta situar las cuestiones en su debida dimensión, sin sobredimensionarlas. Insisto en que plantear estas cuestiones no es ser menos académico y universal, ni más romántico y particularista; y que gozar de un carácter propio o idiosincrasia (no pocas veces tan inaprensible como el espíritu) no es "ser" ni más ni menos que otros, sino “ser” en cualquier herencia recibida (incluso temperamental y/o genética), y en ese diálogo íntimo entre objeto-sujeto. Por eso es maravilloso saber que entre nosotros hay un "Hogar gallego" y un "Hogar cántabro"... Con esto queremos decir que los conmemoraciones sí importan ya al hombre en cuanto estirpe o familia (no ya generación o camadería)ya a las comunidades, aunque todo ello debe situarse en su debida dimensión. En este saber situarse está la gracia y la dificultad, que personas inteligentes y normales cubren con creces; de lo contrario asistiríamos a una indebida utilización ideológica de la realidad. Nada de esto es "nacionalismo" navarro sino "estirpe" navarra, lo que es muy diferente.
Las conmemoraciones pueden ayudarnos a ganar en humanidad y en humildad al relativizar más o menos aquella parte relativa de la realidad, y a mejorar los lazos internos y externos como comunidad y pueblo. Eso implica que no todo es relativo, salvo si lo comparamos -posición esta muy clerical, que he visto en personas que por otra parte huyen del llamado clericalismo- con el absoluto y presente divino. Nada más y nada menos. Me refiero aquí a los navarros y a Navarra. Por eso, mi brindis tanto a los agramonteses como a los beaumonteses de ayer. Ambos bandos nobiliarios y sociales quedan ya muy lejos para nosotros, pero los podemos guardar en el corazón. Y hasta aprender de ellos. Quizás ya queden hoy pocos que pudieran “hablar” con ellos, de tu a tu, como a sus antepasados.
Desde el comentario al Congreso científico y mi posterior ensayo,
José Fermín Garralda Arizcun
Dr. en Historia Moderna
(9-IV-2011)
(Íñigo de Loyola, capitán del emperador Carlos, defendió Pamplona y cayó herido el 20-V-1521. Monumento en piedra de Aureo Rebolé Eguaras, en 1950, sobre “la caída” de San Ignacio en Pamplona. Esta escultura era, a su vez, una reproducción del original tallado por Joan Flotats en 1907, y conservado en la Basílica de Loyola. Fotografía artística tomada por el autor (JFG) en marzo de 2004, tras una intensa nevada. El escudo del plinto de piedra es laureado, y si fue suprimido de dicho plinto por las nuevas modas iconoclastas, ahora también lo ha sido en la nueva estatua de bronce. En su día otros desmotaron castillos como el de Javier, el santo patrono de familia agramontesa al que todos queremos y rezamos en vasco o en castellano, pues ambos idiomas milenarios están muy dentro de lo español).
(Don Pedro Navarro, del valle de Roncal. Encabezó el bando agramontés tras la prisión de su padre, que se llamaba como él. Luchó en la batalla de Noain contra el rey Carlos y en Fuenterrabía en nombre de Enrique II. Restablecido por el rey Carlos en la amnistía de 1524, realizó una importante carrera de Armas. Fue uno de los capitanes más famosos en Italia, primero al servicio de España y después de Francia. Simbolizó la plena incorporación de los navarros a la nueva Monarquía española). ADDENDA.
1. Sobre el Congreso, véase “Diario de Navarra” 22 y 23-III-2011 (p. 68-69 respectivamente) etc.
2. Sobre la aportación de Iñaki Sagredo, véase sus libros: “Navarra. Castillos que defendieron el Reino”, y “El castillo de Amaiur a través de la Historia de Navarra”. Vid. en “Diario de Navarra”, 21-VIII-2006 y 25-V-2009; y en “Diario de Noticias”, 14-VIII-2006.
3. Sobre los nuevos vestigios del castillo medieval de Amaiur y de su baluarte renacentista, “Diario de Navarra”, 12-VIII-2007
4. De la inauguración del nuevo conjunto escultórico de San Ignacio, réplica en bronce del original en piedra, se hace eco "Diario de navarra" (23 y 30-VII-2005). El motivo de la sustitución, acordada por el Ayuntamiento en 2003, fue el evitar actos vandálicos. Los actos vandálicos fueron en 1991 (desapareció la cabeza del santo), 1993 (una mano) y 2002 (otra extremidad).
P. D. Querido lector, muchas gracias por tu paciencia al leer estas líneas, en las que se diferencia claramente lo que es el comentario del Congreso científico desarrollado en Pamplona el pasado mes de marzo, de otras consideraciones de ensayo sobre el centenario de 1512. El año que viene también conmemoramos ese otro centenario que es el de la batalla (concebida como cruzada) de las Navas de Tolosa (1212) contra los almohades, en la que fue decisiva la colaboración de Sancho VII el Fuerte de Navarra. Espero tu respuesta e intercambios. Un cordial saludo, F. de M.
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